Maduro no es el problema

POR DANTE INFERNUS - VENEZUELA - 10 NOV 2016, 11:50 A.M.
Muchas veces, no, mejor dicho INFINIDAD de veces he leído y escuchado de que al salir de Maduro todo se acomodará, pero nada está más lejos de la verdad. Maduro no es el problema, Maduro solo es una de las muchas consecuencias del problema real, y ese problema es el sistema. Este sistema está compuesto por políticos corruptos de todas las tendencias y de todos los colores y de un pueblo que es adoctrinado para seguirles como borregos. Por supuesto que hay que salir de Maduro, pero tenemos que cambiar al sistema aún con mayor urgencia. ¿Recuerdan cuando se decía que al morir Chávez todo se arreglaría? Murió y ¿qué pasó? Nada, porque el problema tampoco era Chávez, Chávez solo era otra pieza del sistema. Pero no solo el chavismo conforma esta enredadera de mentiras y maldad, la “oposición” también.
 
Vamos a ser sinceros con nosotros mismos, recordemos que Chávez no llegó a la presidencia solo por ignorancia del pueblo, la cuestión es que había un descontento inmenso del pueblo hacia AD/COPEI por sus malas praxis políticas, el pueblo pensó que Chávez podía ser la cura pero no, Chávez solo siguió utilizando la mala praxis política AD/COPEI pero intensificada, con el triple de la fuerza y quizá más. Por esta razón me preocupo cuando a estas alturas muchos jóvenes se dejan influenciar tanto por los políticos tradicionales. Hermanos venezolanos, si nosotros seguimos teniendo las mismas conductas de esos políticos, Venezuela entrará en un círculo vicioso ETERNO de miseria y destrucción, si pensar como ellos no sirvió durante todos estos años, entonces PENSEMOS DIFERENTE. No nos dejemos borregizar por quienes destruyeron el país, tengan una camisa de gobierno o tengan una camisa de oposición.
 
Pero… ¿Cómo resolvemos este problema? Sencillo. Con dos elementos vitales como lo son la lectura y la irreverencia. Tenemos que ser intelectuales y utilizar nuestros conocimientos para saber en qué momento debemos ser irreverentes. No hay nada más placentero en este mundo que pelear y tener los argumentos para hacerlo. Solo hay que peguntarse porque los políticos son así, y la verdad es que son así porque se los permitimos, porque nunca les reclamamos nada, porque no hacemos contraloría social y ciudadana, porque no nos informamos acerca de las leyes, por esta razón ellos son así. Es necesario acabar con este sistema bipolarizado de mentiras, corrupción, demagogia y populismo, y para ello tenemos que interesarnos en leer y en luchar. Tenemos que quitarnos el miedo de ser señalados como divisores, al contrario si somos “divisores” debemos sentirnos orgullosos, porque si les dividimos la gente que sigue a los mentirosos a ciegas, habremos hecho entonces algo muy honorable, habremos logrado arrastrar a más personas al libre pensamiento, sin ataduras ni fanatismos. 
 
La cuestión no es quitar a unos corruptos para montar a otros, para qué arriesgar nuestras vidas para eso? No habría ningún cambio real en lo absoluto. El que es corrupto lo es con el color de camisa que se ponga o se vista como se vista. El cambio real viene en las conductas. Debemos de derribar a los poderosos mercenarios de la política pero para montar a personas honestas, esta es la única manera de derrotar al sistema. Los malos tienen mucho poder en los medios de comunicación, sí, por supuesto, pero entonces no les demos más poder nosotros, si sabemos que hay personas honestas que aspiran el poder no los hagamos menos, al contrario démosles la mano y multipliquemos con nuestras voces un mensaje de cambio, es así como empezaremos a darle problemas a los malvados. Nuestra palabra tiene mucho poder, nunca dudemos de ello, y por supuesto nunca ocultemos la verdad para defender a quienes nunca defenderán las buenas costumbres porque entonces seremos tan responsable de esta crisis como lo es Maduro y sus amigos. 
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El Papa como abogado del Diablo

POR DANTE INFERNUS -VENEZUELA - 02 NOV, 7:03 P.M.
Primeramente quisiera comenzar este artículo confesando que durante un tiempo le di el beneficio de la duda al Papa Francisco, no me gustó mucho Benedicto pero de Juan Pablo II puedo nombrar cosas muy rescatables.