Palabra de guerra

POR ANTONIO RIVAS - OPINIÓN - 05 SEP 2016, 9:54 A.M.

Más se inician las guerras por la manipulación de la injusticia que por la injusticia misma. Cuando una verdad individualizada se utiliza para generalizar el odio a un grupo de personas, se propicia el caldo de cultivo para la violencia y la espiral de retaliaciones que conduce a las guerras. Un claro ejemplo de eso es la inmigración ilegal, debate que se reaviva a raíz de la carrera presidencial en los EEUU y las posturas de un candidato en particular.

Es un hecho que la inmigración ilegal es, ni más ni menos que eso, ilegal. Los procesos para la inmigración controlada son un derecho de cada país, y quien no los cumple está indiscutiblemente al margen de la ley. Más aun, los que inmigran ilegalmente en un país no solo están cometiendo una falta contra el mismo sino también una injusticia flagrante contra los que optaron por cumplir —y costear— con todos los trámites establecidos por la ley para tal proceso. De manera que cuando Donald Trump en su ácido discurso ataca la inmigración ilegal en EEUU —apartando las formas por un momento—, pues, tiene razón. El piso legal sostiene sus afirmaciones.

El problema es, sin embargo, cuando generaliza en “los mexicanos” o “los hispanos” y prosigue con calificativos como “narcotraficantes”, “prostitutas”, “ladrones”, etc., pues torna una falta de individuos en una culpa colectiva. Lo que ocurre a continuación es ciertamente paradójico: si bien se mantiene el piso legal del discurso, se pierde el piso moral del mismo; y empero, los seguidores se creen en ese momento con la autoridad moral para atacar y humillar al grupo marginado, en su totalidad, y sin distinción, pues se sienten empoderados en el “nosotros” (los justos) contra el “ellos” (la amenaza). En ese momento se activa la bomba.

En un mundo de justicia si un inmigrante llamado José Chang comente un delito, la justicia tomará acciones contra José Chang. En un mundo de manipulación de la injusticia, convenientemente se decidirá si hablar de los inmigrantes, de los hispanos o de los chinos. Así se tienen tristes e innumerables ejemplos en “los negros”, “los judíos”, “los gringos”, “los escuálidos”, “los musulmanes”, “los pobres”, “los ricos”, “los gays”, y toda forma de asociación colectiva que se use para atacar a un grupo con una característica común en función de las faltas cometidas por individuos de tal característica.

Estos discursos en boca de líderes influyentes son extremadamente peligrosos. Se necesita mucha cordura, sentido común y grandeza de espíritu para hacer planteamientos de justicia sin generalizar ataques. Nelson Mandela, por ejemplo, es la personificación de tal grandeza. Lo contrario es fomentar la violencia y la división. Más temprano que tarde, los discursos de los líderes se convierten en discusiones en la calle; un insulto de más provocará acciones físicas; una agresión física se tornará en una agresión más fuerte. Y antes de poder detenerlos, los monstruos de la discordia, la violencia y la venganza se alimentarán a sí mismos en el auto-convencimiento de “mi líder tenía razón, hay que acabar con esta gente o nos terminarán matando”.

No se puede pedir a la gente que tenga la capacidad de discernimiento que los líderes no muestran. Debe nacer de ellos, y de los medios masivos, fomentar la tolerancia y no caer en la manipulación que solo complace a los vendedores de armas.

Loading...

La clave para salir adelante

POR ANTONIO RIVAS -OPINIÓN - 13 SEP, 6:03 P.M.
No cabe duda de que en Venezuela el presente es desolador y el futuro es incierto. Viendo hacia el futuro hay más preguntas que respuestas, y la incertidumbre es la regla. Sin embargo, en mi opinión, hay una valiosa verdad que estamos obviando: volveremos a ser un país pujante, productivo ...

La trampa del menos idiota

POR ANTONIO RIVAS -OPINIÓN - 29 JUL, 11:26 A.M.
Cosa curiosa resulta este efecto que causa Donald Trump en su carrera por la presidencia de los EEUU; es algo similar al efecto de Nicolás Maduro en la opinión pública en Venezuela. Algo que podría llamarse la trampa del menos idiota. Es naturaleza humana querer reafirmar nuestra seguridad y nuestra ...

El crimen de Lucena

POR ANTONIO RIVAS -OPINIÓN - 08 JUL, 10:51 A.M.
Dificulto que Tibisay Lucena entienda la responsabilidad que la historia le ha deparado; a pesar de que ha ocupado el cargo actual durante los últimos diez años, tal parece que no asimila el rol que tiene dentro de la sociedad y el momento histórico que vive Venezuela. Tibisay Lucena es ...

El sueño de Nicolás

POR ANTONIO RIVAS -OPINIÓN - 04 MAY, 7:23 P.M.
No es difícil imaginar a un joven Nicolás Maduro protestando entre dientes por tener que ir a trabajar todas las mañanas. Un viernes cualquiera se levantaría temprano renegando de su suerte, todavía medio dormido, por haber trabajado cuatro días seguidos y encima tener que ir un quinto día a una ...