"Competencias propias del municipio: El patrimonio histórico nuestra herencia cultural" por @mauxi1

POR MARIA AUXILIADORA DUBUC - VENEZUELA - 25 JUN 2017, 5:03 A.M.

Una de las competencias propias del Municipio más importantes porque involucra la memoria histórica del mismo, la conservación y defensa de nuestras raíces, la idiosincrasia, nuestra cultura, esa que nos permite recordar lo que somos y de dónde venimos, brindándonos sentido de pertenencia,  es sin duda la prevista en el literal a del artículo 56, que se refiere al patrimonio histórico del Municipio, a saber:

 “Artículo 56

Son competencias propias del Municipio las siguientes:

….2. La gestión de las materias que la Constitución de la República y las leyes nacionales les confieran en todo lo relativo a la vida local, en especial, la ordenación y promoción del desarrollo económico y social, la dotación y prestación de los servicios públicos domiciliarios, la aplicación de la política referente a la materia inquilinaria, la promoción de la participación ciudadana y, en general, el mejoramiento de las condiciones de vida de la comunidad en las áreas siguientes:

a.      La ordenación territorial y urbanística; el servicio de catastro; el patrimonio histórico; la vivienda de interés social; el turismo local; las plazas, parques y jardines; los balnearios y demás sitios de recreación; la arquitectura civil; la nomenclatura y el ornato público...”

 

El tema es sin temor a equivocarme muy controversial,  a la luz de la reserva que en esta materia ha mantenido el ejecutivo nacional, dado que la normativa que regula el patrimonio histórico cultural en Venezuela, se mantiene en cabeza del Instituto de Patrimonio Nacional, limitando de manera determinante el desarrollo de esta competencia en lo Municipal.

En este orden de ideas, la competencia legislativa que faculta al Municipio a generar una normativa en materia de Patrimonio se encuentra contenida además en nuestra Constitución Nacional, en su artículo 178, numeral 1, que  establece de manera general como competencia del Municipio el gobierno y la administración de sus intereses y la gestión de las materias que conciernen a la vida local: ordenación territorial y urbanística; patrimonio histórico;vivienda de interés social; turismo local; parques y jardines, plazas, balnearios y otros sitios de recreación; arquitectura civil, nomenclatura y ornato público, todo en concordancia con lo dispuesto en el artículo 56, numeral 2, letra a, de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal, publicada en Gaceta Oficial Nº 6.015 Extraordinario del 28 de diciembre de 2010, ya citada anteriormente, que establece igualmente como una competencia propia del Municipio el patrimonio histórico y finalmente se consagra también en la Ley de Defensa y Protección del Patrimonio Cultural, publicada enGaceta Oficial Nº Extraordinario 4.623, de fecha 03 de septiembre de 1993, que establece expresamente:

"ARTICULO 8 El Instituto de Patrimonio Cultural tiene por objeto la identificación, preservación, rehabilitación, defensa, salvaguarda y consolidación de las obras, conjuntos y lugares a que se             refieren los artículos de esta Ley.

En el cumplimiento de su objeto, el Instituto establecerá la coordinación necesaria con los estados y municipios de acuerdo con lo establecido por la Ley Orgánica de Descentralización, Delimitación y Transferencia de Competencias del Poder Público." (Subrayado nuestro)

"ARTICULO 43Las gobernaciones de los estados y las municipalidades podrán establecer servicios de protección y defensa de los bienes ubicados en su territorio y que llenen las condiciones establecidas en el artículo 6 de esta Ley.

Así mismo, podrán adoptar las medidas destinadas a su salvaguarda, siempre que en los          procesos de restauración y revitalización de dichos bienes se cumplan las previsiones de esta Ley, sus reglamentos y las normas y procedimientos que dicte el Instituto del Patrimonio Cultural.

El Instituto del Patrimonio Cultural suscribirá convenios con las instituciones públicas o privadas, o internacionales, cuyo objeto se relacione con el Patrimonio Cultural a fin de concertar las ejecuciones de sus programas y utilizar la capacidad instalada y la experiencia de dichas instituciones." (Subrayado nuestro)

Existen serias las limitaciones en cuanto a la actuación del Estado venezolano en lo concerniente a la conservación del patrimonio cultural bajo el marco de la Ley que rige la materia y las nuevas posibilidades abiertas a partir de la Constitución y la posterior promulgación de la Ley de los Consejos Comunales y la de los Pueblos Indígenas.

El Patrimonio Cultural está constituido por un conjunto de exponentes sociales y culturales de la actividad humana que documentan sobre la cultura material, espiritual, científica, artística pero sobre todo, histórica de épocas pasadas y del presente,  como resultado de un proceso a través del cual las sociedades se constituyen en factores que identifican y diferencian un determinado país o región de otro.  Pero es por su condición ejemplar y representativa en el desarrollo de la cultura y en el acervo histórico de nuestro entorno que estamos todos en la obligación y en el compromiso ineludible de conservarlo y preservarlo para futuras generaciones.

Sin embargo, el patrimonio cultural, no puede considerarse un acervo inmutable, sino  una construcción social, cultural e históricamente determinada. No existe un conjunto de bienes, materiales o inmateriales, reconocidos como patrimonio cultural por todas las sociedades y todas las culturas, como tampoco existe una inmutabilidad temporal en cuanto al reconocimiento de los bienes como parte del patrimonio cultural de una determinada sociedad. Así mismo, entendemos el patrimonio cultural como una activación, de carácter ideológico, de algunas de las identidades que se formulan históricamente. El patrimonio no es más que un sistema de representación, que opone al ideal cultural de una sociedad, objetos y manifestaciones que forman parte de una “externalidad cultural”.

Asumiendo que el patrimonio es un sistema de representación cultural, que no es un conjunto de manifestaciones y objetos de validez y aceptación universal, sino que se inscribe dentro de un contexto social y cultural, dentro de unos límites históricos, es necesario discutir el concepto de cultura,  que es:

… el conjunto de símbolos, valores, actitudes, habilidades, conocimientos, significados, formas de comunicación y organización sociales, y bienes materiales, que hacen posible la vida de una sociedad determinada y le permiten transformarse y reproducirse como tal, de una generación a las siguientes”.

En este mismo orden de ideas, esta definición de cultura reviste una importancia fundamental porque constituye todo un sistema de normas, valores, costumbres, patrones y hechos que se expresan de manera tangible o intangible, todo lo cual permite a los miembros de un grupo humano en términos sociales, identificarse, y en consecuencia, diferenciarse de otros. Es este sentido de pertenencia que se produce en el ser humano, lo que constituye la piedra angular de su formación, porque genera un sentimiento inigualable e insustituible, sentirse y reconocerse como formando parte de un grupo sociocultural determinado, todo lo cual le brinda lo que denominamos una identidad cultural al individuo, la cual se afianza en diversos valores históricos, artísticos, urbanos, ambientales, científicos, simbólicos y sociales.

Si la cultura es dinámica, es decir, se transforma permanentemente, cabe entonces afirmar que en este proceso, que es de carácter histórico, se producen incorporaciones y desincorporaciones de elementos culturales. A través del tiempo, las sociedades incluyen nuevos elementos culturales, por la vía del control cultural de los mismos y la forma de incorporación de esos elementos dependerá de la capacidad de decisión que se tenga sobre este proceso de adopción de nuevos componentes de la cultura. De igual forma, algunos elementos culturales pierden vigencia, entonces, el problema estriba en discernir los mecanismos que explican estos procesos de adopción y de abandono de elementos culturales.

En esta dinámica cultural se va conformando un acervo que, desde el punto de vista antropológico, sería el patrimonio cultural. Por tal entendemos no sólo los elementos (materiales e inmateriales) que forman parte de la memoria histórica, sino todos aquellos que permiten a un pueblo solucionar los problemas que se plantean para resolver sus condiciones de existencia.

El patrimonio cultural de un pueblo, es, precisamente, ese acervo de elementos culturales tangibles unos, intangibles los otros, que una sociedad determinada considera suyos y de los que echa mano para enfrentar sus problemas (cualquier tipo de problemas, desde las grandes crisis hasta los aparentemente nimios de la vida cotidiana); para formular e intentar realizar sus aspiraciones y proyectos; para imaginar, gozar y expresarse abiertamente.

Esta manera de entender el patrimonio cultural en tanto acervo cultural nos conduce a establecer la relación entre patrimonio cultural y patrimonio histórico. El patrimonio histórico y artístico de la Nación está constituido  por los monumentos históricos y artísticos y demás obras de arte correlacionadas o no con la Historia Nacional que se encuentren en territorio de la República o que ingresen en él, quienquiera que sea su propietario.

Sin embargo, la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural introdujo algunas novedades, como la de incluir la noción de “patrimonio cultural”, en relación con el viejo concepto de “patrimonio histórico y artístico”, no obstante reprodujo algunos de los conceptos de la antigua ley, como son los relacionados con la identificación de los bienes y la actuación sobre los mismos. Dice la ley, en su artículo 6º:

“El Patrimonio Cultural de la República a los efectos de esta Ley, está constituido por los bienes de interés cultural así declarados que se encuentren en el territorio nacional o que ingresen a él quien quiera que sea su propietario…”

La Ley entonces le atribuye al Instituto del Patrimonio Cultural la potestad de realizar las declaratorias de los bienes que integran el patrimonio cultural venezolano, es decir, definir cuál es el conjunto de bienes, tangibles e intangibles, que constituyen la memoria histórica y los referentes culturales del país. Y esta selección parte de una tipología previamente estipulada en la ley: bienes muebles, bienes inmuebles, poblaciones, sitios arqueológicos, obras de arte, entorno ambiental y paisajístico, patrimonio vivo, entre otros. Nuevamente se parte de una idea de patrimonio según la cual éste existe per se y por lo tanto debe ser identificado por un organismo del Estado, en este caso el Instituto del Patrimonio Cultural. Si bien esta Ley prevé la participación de organismos que formalmente representan a la ciudadanía, como son los gobiernos regionales y municipales, no va más allá en los términos de una verdadera participación amplia y democrática y, especialmente, diversa desde el punto de vista de las particularidades regionales y étnicas. En ningún momento se incorporan las ideas sobre la relación entre patrimonio cultural, diversidad étnico-cultural y división social en clases, únicamente se incorpora el término de patrimonio cultural, bajo la influencia de definiciones como la de Unesco, que lo entiende como un amplio repertorio de bienes tangibles e intangibles.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, abrió nuevas expectativas en torno a la posibilidad de desarrollar una nueva política acerca de la identificación y conservación del patrimonio. Así vemos como esta previsión constitucional dio lugar al decreto de la Ley de los Consejos Comunales por parte de la Asamblea Nacional en abril de 2006, avanzando desde el punto de vista político en esta materia en el orden de la implantación del socialismo, en lo relativo a la generación del estado comunal, de esta manera y de acuerdo con esta definición de comunidad, los consejos comunales como forma de organización social son:

“… instancias de participación, articulación e integración entre las diversas organizaciones comunitarias, grupos sociales y los ciudadanos y ciudadanas, que permiten al pueblo organizado ejercer directamente la gestión de las políticas públicas y proyectos orientados a responder a las necesidades y aspiraciones de las comunidades en la construcción de una sociedad de equidad y justicia social (artículo 2)”.

A diferencia de las necesarias definiciones incluidas en las dos leyes antes mencionadas, no encontramos luego de la aprobación de la Constitución de 1999 nuevos enunciados ni figuras acerca del patrimonio cultural en Venezuela. Es cierto que al calor de la búsqueda de elementos de referencia cultural han surgido iniciativas, tanto en el gobierno central como en algunas gobernaciones y alcaldías, que intentan transitar un camino distinto en lo que se refiere a la actuación del Estado sobre el patrimonio.

Pensamos que es necesario un nuevo marco legal serio en lo municipal sustancialmente, a los efectos de su actuación en cuanto a la protección y conservación del patrimonio cultural. La Constitución de 1999, que establece los derechos culturales de los venezolanos, y solo se plantean instrumentos legales como la Ley de los Consejos Comunales, que garantizan y promueven las decisiones a partir de las organizaciones comunitarias y que constituyen un marco de referencia que permitiría actualizar la legislación patrimonial, pero apuntando hacia lo político, situación nada conveniente para aquellos que creemos en la democracia, sin pensar que el aspecto técnico a los efectos de la conservación del patrimonio es piedra angular entendiendo el patrimonio como un todo. De modo que esa conexión entre lo técnico, la comunidad y la autoridad reviste un papel determinante para la conservación y protección de lo nuestro. 

Sin embargo hemos conocido elementos o figuras novísimas que tienden a la conservación y defensa del patrimonio y que constituyen una punta de lanza para su preservación, en el orden de lo comentado más arriba, tomando en cuenta que lo patrimonial debe adaptarse a la modernidad y a los nuevos tiempos, porque está inserta en el dinamismo, estamos hablando de sistemas de  regeneración urbana, estas figuras nuevas  son: el reuso adpatativo y la transferencia de los derechos del aire.

El reuso adaptativo no es más que la realización de acciones de mantenimiento correctivo (reparaciones y restituciones) y de restauración necesarias para que se conserven los valores arquitectónicos y la “imagen potencial” de aquellos bienes propiedad pública nacional, estadal o municipal que hayan sido declarados bienes de interés cultural municipal, acciones en pro de la conservación y restauración de los bienes propiedad privada, acciones estas que pueden realizarse con la colaboración de los propietarios, debidamente asesoradas y supervisadas directamente por el Municipio en el orden de mantener, previa realización de estudios de valoración arquitectónica, de frecuencia e impacto de uso y de idoneidad estructural, el reuso adaptativo de dichos bienes, siempre que quede demostrado a través de un proyecto, que la adecuación de las nuevas funciones no generan alteraciones de los valores formales, espaciales y constructivos, por los cuales fueron declarados Bienes de interés cultural además que debe garantizar que el nuevo uso se asigne de conformidad a lo previsto en las  Ordenanzas de Zonificación correspondientes y en los Planes de Desarrollo Urbano Local del Municipio respectivo.  Constituye entonces el reuso adaptativo una forma de potenciar y adaptar a la modernidad estos inmuebles a los efectos de otorgarles la posibilidad a los propietarios de los mismos de sacarle algún provecho económico y social a su inmueble sin alterar su valor histórico cultural.

Otra figura también importante es la relativo a la Transferencia de los Derechos de Construcción o Derechos del Aire, esto significa que si Ud. es propietario de un inmueble de valor arquitectónico, monumento nacional o algún edificio declarado de conservación histórica, o vive en algún barrio de calidad urbana que desee preservar y proteger esta figura le viene como anillo al dedo porque se trata de un sistema de desarrollo inteligente aplicado en comunidades de manera muy exitosa porque es una herramienta o mecanismo para gestionar el suelo, que busca valorizar y proteger zonas y edificios de la ciudad, con la ventaja de desarrollar en otro lado. La figura se ha aplicado exitosamente en EEUU y Europa y surge en virtud que la actual regulación de monumentos históricos y su propiedad está perdida y no tiene valor comercial alguno, lo interesante es que estos inmuebles pueden obtener un nuevo valor desde el momento que entran en el juego de los derechos transferibles.

”Los programas de derecho transferibles, son instrumentos de control de uso del suelo que permiten a propietarios de terrenos transferir todo o parte del volumen edificable autorizado por la norma en una parcela de tierra a otra como compensación por alguna restricción impuesta al desarrollo de la parcela original o como incentivo para promover inversiones socialmente convenientes” (Lassar, 1989).

Estamos entonces frente a una transformación en la manera de ver y considerar el patrimonio cultural, nada más y nada menos que a través de la venta del aire,  todos aquellos propietarios de inmuebles propiedad privada que hayan sido declarados Bienes de Interés cultural en un Municipio determinado, son también propietarios de los porcentajes de construcción de sus parcelas de acuerdo a la ordenanza correspondiente, los cuales conservan luego de esas declaratorias, y tendrán derecho a solicitar ante el Municipio la transferencia de los Derechos de Construcción o Derechos de Aire para asi sacar provecho a su propiedad desde el punto de vista económico.

Dicha  propuesta de transferencia de los Derechos de Construcción o Derechos de Aire, debe ser emitida por el organismo en materia de defensa y conservación del Municipio, avalado debidamente por Dirección de Ingeniería Municipal, la  Dirección de Catastro Municipal y Dirección de Administración Tributaria (DAT) etc. y  los procedimientos para efectuar dicha transferencia deben estar regulados en  Ordenanza especial  en la materia que apruebe el Municipio.

El estado en el que se encuentran en la actualidad muchos de nuestros inmuebles declarados patrimonio histórico debe llamarnos a la reflexión porque se trata de nuestra identidad, muchos de ellos han sido vulnerados gravemente o destruidos por la mano del hombre, se hace necesario e imperiosa la necesidad de intervención, a los efectos de generar instrumentos legales que deben ser el resultado de un llamado a capítulo acerca de cuál es nuestra realidad y qué se entiende por patrimonio cultural, cómo se activa el patrimonio, cuál es el nivel o niveles en que esta activación debe tener lugar y cuál debe ser el papel de los ciudadanos, del Estado y más aun del Municipio en la identificación y preservación de los elementos del acervo cultural, esa es una prioridad y es además una responsabilidad histórica de nuestras autoridades, porque sin duda, fortalecer la protección y defensa de nuestro patrimonio como competencia propia del Municipio, nos potencia como sociedad, estimula la educación y el amor por lo propio, generando además mecanismos que generen el mantenimiento efectivo y mejoramiento actual de la infraestructura de inmuebles declarados patrimonio, todo lo cual se traducirá en el uso, goce y  disfrute de todos ellos, cuyo acervo cultural juega un papel fundamental en aras de conservar nuestra memoria histórica,  creación de sentido de pertenencia y de marco referencial para nuestras  generaciones presentes y futuras.

 

MARIA AUXILIADORA DUBUC

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