Matar la Desobediencia Civil

POR NOEL ALEJANDRO LEAL ROJAS - VENEZUELA - 22 SEP 2016, 2:16 P.M.

Por Noel Alejandro Leal Rojas.

Vivimos bajo el mando de un régimen socialista, entendiendo como “régimen” la forma de gobierno, de régimen político, de régimen de gobierno, de modelo de gobierno o modelo político del Estado en el cual quien ejerce el poder es socialista y quien funge de oposición también es socialista, esto se hace evidente en la acción de gobierno y en la oferta política de su contraparte, en la afiliación política internacional de ambas partes y en la comunión de ideas y mentores. 

Este régimen desde su inicio estableció como meta su hegemonía total, estableciendo una serie de metas volantes las cuales ha venido superando en perfecto compás aun antes del primer evento bélico y mucho antes del primer evento electoral del chavismo.  El año de 1989 marcó un hito en la deformación del pensamiento colectivo cuando 911 ductores de la nación se postraron ante la inmundicia del tirano cubano que ya llevaba 30 años sodomizando a su pueblo y en dos ocasiones intentó invasiones militares contra nuestra tierra, la pica había sido sembrada y su infernal prédica se desarrolló bajo el amparo de la incredulidad.

Ese desmantelamiento social, ese constante y avasallante bombardeo a la lógica colectiva ha hecho posible que democráticamente Venezuela este entregada al imperio del absurdo y ese proceso no se detiene. 

No existe camino electoral, jurídico o legislativo donde no hay equilibrio de poderes, algo que no existe en el país desde el proceso constituyente de 1999. Los años fueron haciendo más evidente y contundente esa realidad, pero el maquillaje electoral, la fantasía legislativa y el leguleyerismo insensato, han alimentado el absurdo y agotado la fuerza vital del venezolano, permitiendo y estimulando la diáspora que se llevó lejos de su casa a gran parte del futuro de nuestro país. 

Ya están cerrados todos los caminos formales de la lucha democrática, caminos que en realidad nunca estuvieron abiertos; ahora vuelve a cobrar fuerza el grito de nuestro fuero interno, el llamado a la Desobediencia Civil, ese Derecho Natural a rebelarnos, el mismo que ha pretendido ser legislado para poder hacerle la cama a las tiranías constitucionales, el mismo Derecho que no necesita artículo alguno para ser ejercido, el mismo que nos daría la libertad. Es ese el último escollo del régimen para su total hegemonía, es esa la última misión pendiente por cumplir de quienes se visten de oposición.

Cuando las banderas de la Verdad y la Libertad son levantadas por el colaboracionismo se ensucian las banderas y se adormece al país, matar la Desobediencia Civil sólo es posible agotando lo que queda de esa fuerza vital, llevando el país a enfrentamientos ficticios en su fondo pero crueles en su forma, eventos que dejarán una huella de terror, decepción y desesperación en cada venezolano, consolidándose así la tiranía comunista.

El recuperar la nación está en cada venezolano de uniforme o no, que no caiga bajo el encanto de la traición constante, que haga esfuerzos por encontrarse consigo mismo y con los que siente como él y vea que el camino que le marcarán hay que desobedecerlo, que la libertad está lejos del régimen, que no pueden encender la salida quienes se han entregado, entregando al país en cada elección, que nuestro hijos reclaman futuro y futuro es libertad.   

Solo entendiendo lo que vale Venezuela entenderemos el tamaño de la traición. 

“Me abrigo en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y me empino en la Tribuna Pétrea del Derecho Natural a la rebelión”.

Noel Alejandro Leal Rojas.

@noelleal

 

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