Especial de El Impulso: Asilo político en auge. Una vía de escape arriesgada

Noviembre 14, 2016
VENEZUELA MIGRACIÓN EEUU

Para nadie es un secreto la emigración de venezolanos a diferentes latitudes, algunas veces resulta común que lo hagan de manera ilegal, no obstante, el asilo político ha sido una opción que ha tomado auge en los útimos años como “vía de escape”.

A pesar de ameritar ciertas constancias de que ciertamente son perseguidos o sufrieron agresiones de parte del Gobierno, las personas han buscado la manera de comprobar que su integridad física está comprometida en Venezuela y necesitan de una mano amiga en otro país en donde se les garantice su integridad.

Oscar Hernández Bernalette, embajador y autor del libro Las preguntas que usted debe hacerse antes de emigrar, señala que el asilo es un derecho tradicional que aplica para aquellas personas que puedan ser perjudicadas debido a su pensamiento ideológico.

“Hoy en día Venezuela pasó de ser receptor de asilados de otros países que sufrieron dictaduras a enviar constantemente a ciudadanos que hacen esta solicitud”.

Diversas han sido las ocasiones en las que se hace referencia al Gobierno venezolano como “una dictadura”, justificación que ha llevado a aproximadamente unos 10 mil ciudadanos en los últimos 15 años a pedir asilo en los Estados Unidos, según cifras extraoficiales, pues se dificulta conocer la cantidad exacta de quienes han recibido tal beneficio.

El país con más peticiones es EEUU; Canadá, España, Chile y Perú también están en la lista de demanda. El papeleo varía dependiendo del país en el que se haga la solicitud. Hernández explica que es un trámite que se hace una vez estando en la nación en la que se espera ser recibido y no antes de partir. “Se hace en el lugar porque se supone que estás huyendo y si permaneces haciendo el papeleo en tu país significa que no hay mayor urgencia”.

En el caso de Estados Unidos se debe llenar un formulario conocido como I-589, el mismo consiste en 12 páginas de preguntas referentes a la persona, su familia, sus antecedentes y por supuesto, el motivo por el cual se hace la solicitud, allí están las opciones de racismo, nacionalidad, religión, miembro de un grupo social en particular, convención de tortura u opinión política.

Anteriormente, esta información podía ser suministrada apenas al entrar del país, pero debido al alerta que existe por la cantidad de venezolanos emigrando, los funcionarios de oficina de migración están predispuestos y por lo tanto, el ciudadano se expone a un proceso interrogatorio sumamente tortuoso que puede representar su detención por incluso días, según lo comentado por los especialistas.

Además del formulario, es necesario que el solicitante tenga pruebas: denuncias realizadas ante los debidos organismos, imágenes, notas de prensa, cartas de partidos políticos, entre otros, que avalen que realmente ha sido sometido a una persecución y que demuestren que se corre un verdadero riesgo en caso de permanecer en Venezuela. Consideran que la mayor prueba que se puede dar es haber cumplido con el debido proceso en cuanto a denunciar al ente correspondiente.

El primer paso una vez realizada la solicitud es esperar, el tiempo no está estipulado, puede durar meses e incluso años. Actualmente se encuentran evaluando los casos del 2014, siendo este año uno de los más destacados debido a la cantidad de ataques que se generaron por protestas ciudadanas.

Durante este periodo, la persona recibe un permiso de trabajo y mantiene un estatus de legal. Si necesita salir del país en donde pidió el asilo debe solicitar una autorización para que se le permita el viaje, pero este nunca puede ser hacia aquella nación de la cual “huye”.

Pasado el tiempo y en caso de aprobar al venezolano como asilado, este puede obtener distintos beneficios. Hernández destacó que se le puede facilitar un seguro médico, un trabajo y ciertas comodidades para obtener la residencia; no obstante, en este punto tampoco puede visitar el país en el cual fue perseguido, ni sus fronteras. Algunos hablan de cinco años que se deben mantener sin venir a Venezuela, pero esto queda a criterio del gobierno del país que le da asilo, pues será el que evalúe si las condiciones han cambiado y el asilado no corre algún riesgo.

“Mostrar una foto con una camisa de un partido o en una marcha no significa que corres un riesgo. Una cosa es estar en contra del gobierno y otra llegar a usar el asilo como solución”, aclaró Hernández, quien consideró que últimamente las personas han tomado esta opción de asilarse políticamente para huir, debido al desconocimiento que tienen al respecto, sin tomar en cuenta lo negativo que puede ser en caso de que se compruebe que no es cierto que se está en peligro.

El embajador consideró que en Venezuela las personas no están preparadas para emigrar y en esto radica la cantidad de ciudadanos que permanecen ilegales en distintas latitudes y consideran que solicitar esta protección es la solución a sus problemas.

“Los casos de negativa de asilo no se pueden contabilizar, en caso de que este se rechace en buenos términos significa que la persona pierde los beneficios que pudo percibir mientras esperaba; pero por supuesto, en caso de comprobarse que el venezolano intentó engañar al gobierno, es deportado”.

En Estados Unidos son cada vez más exigentes con respecto a las peticiones que se reciben, y es que no es fácil ni común ver a 10 mil venezolanos pedir ayuda de este tipo. Pero, ¿cómo se hace cuando una persona obtiene bienes durante el tiempo de espera y luego se le niega el asilo? Los especialistas explican que estos siguen perteneciendo a la persona, al menos que el dinero con el que se obtuvo el bien no haya provenido de una fuente confiable. Si es deportado, entonces deberán ser vendidos o traspasados.

 

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