Trump visitó la fábrica de aire acondicionado que decidió no cerrar

Diciembre 01, 2016

Como si aún estuviera en campaña, el presidente electo Donald Trump se lanzó este jueves a una "gira de la victoria" por el "rust belt", el "cinturón oxidado" industrial estadounidense, una zona que fue fundamental para su conquista de la Casa Blanca. En un acto de gran simbolismo para lo que espera de su presidencia, visitó la fábrica de aire acondicionado Carrier en Indianápolis para anunciar que había logrado frenar el traslado de esa empresa a México y el despido de 1.000 empleados y advirtió que las compañías que se vayan de Estados Unidos en busca de menores costos en el extranjero enfrentarán "consecuencias".

Trump basó buena parte de su campaña en la promesa de proteger los empleos de las fábricas estadounidenses y había erigido a Carrier como un ejemplo del drama que enfrentaban los trabajadores: serían despedidos porque la empresa se iba a México, donde un sueldo de 25 dólares por hora en Estados Unidos puede ser remplazado por uno de 3 dólares. En una recorrida que hizo Clarín por la fábrica poco antes de las elecciones, sus obreros explicaban la frustración que sentían por su futuro: los más jóvenes señalaban que probablemente podrían conseguir trabajo en otro lado pero por la mitad del salario y que necesitarían dos empleos para vivir; los que tenían entre 45 y 55 años estaban seguros de que quedarían en la calle. El jefe del sindicato del acero incluso temía por una ola de suicidios entre los hombres de esa edad.

Muchos de sus trabajadores habían votado en algún momento a los demócratas -incluso varios al derrotado Bernie Sanders- pero la mayoría tenía esperanzas ahora en lo que les ofrecía Trump: un Estados Unidos grande otra vez, con castigos para las empresas que se fueran del país. En Indiana, el magnate arrasó a Hillary Clinton por 20 puntos.

La visita a Carrier y el anuncio de que la empresa había cancelado su plan de relocalizar 1.000 puestos de trabajo en México tras "un acuerdo con el presidente electo", era el escenario perfecto para el regreso triunfal del magnate entre sus fieles. La fábrica dijo que recibirá un paquete de subsidios de 7 millones de dólares por año de Indiana -hay que apuntar que el vice electo Mike Pence es gobernador de ese estado-- y que habrá inversiones financieras. Según algunos medios, también recibirá beneficios fiscales durante seis años, pero nada está demasiado claro. Otros diarios advirtieron que la empresa madre de Carrier -United Technologies-- se dedica a la construcción de motores de aviones militares y quizás podría recibir a cambio algún beneficio futuro desde el sector de Defensa.

En realidad, los 1.000 empleos de Carrier es un número ínfimo en el mar de precarización laboral que reina en la región. De hecho, el economista Paul Krugman calculó en Twitter que un acuerdo similar semanal durante cuatro años devolvería únicamente 4% de todos los puestos de trabajo desaparecidos desde 2000. Pero Trump sabe de escenificaciones y se aseguró de tener ese gesto pequeño, de gran impacto simbólico y mediático. "Las compañías no van a abandonar Estados Unidos sin consecuencias. No va a pasar", advirtió Trump. "Abandonar el país va a ser muy, muy difícil", agregó.

La propuesta de Trump para que las empresas no se vayan abarca principalmente reducir impuestos, de 35% a 15% "con suerte", y eliminar regulaciones "sin sentido" que "aplastan" a los negocios. Bernie Sanders le contestó por Twitter: "En vez de un (pago de) impuesto, la empresa se va a beneficiar de una reducción de impuesto. íWow! ¿Cómo es que eso castiga a las compañías que se mudan de Estados Unidos?", ironizó. La "gira de la victoria" de Trump sigue por Ohio, donde ganó por 9 puntos.

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