El Papa fracasa al intentar reconciliar a Santos y Uribe

Diciembre 17, 2016

El Papa Francisco no ha conseguido reconciliar a los dos líderes políticos enfrentados por el proceso de paz en Colombia. Pese a lograr este viernes una histórica reunión en El Vaticano entre el presidente Juan Manuel Santos y Álvaro Uribe, cabeza del partido conservador Centro Democrático (CD) que controla la oposición, todo sigue igual: cada uno esgrime los mismos argumentos opuestos que defienden desde la inesperada victoria del No en el Plebiscito del 2 de octubre.

"Necesitamos su ayuda", ha dicho Santos antes de comenzar a las 10.30 horas su primera reunión con el Sumo Pontífice, celebrada en su biblioteca privada durante 30 minutos. El presidente colombiano ha visitado El Vaticano como parte de su gira europea tras recibir el Nobel de la Paz el pasado sábado en Oslo (Noruega).

Esta primera conversación ha quedado eclipsada en cuanto se ha confirmado que Uribe estaría presente en otra reunión de media hora en el palacio apostólico con Santos en presencia del Papa, que ha comenzado a las 12.35 horas. "Estoy muy emocionado y conmovido de haber conocido a su Santidad. Estoy muy agradecido por su generosa acogida", declaraba poco después el líder conservador, que antes fue recibido a solas por el religioso durante 20 minutos. "Me preguntó si aceptaba reunirme con Santos. 'Ni me lo pregunte, por Dios, usted manda', le dije".

Santos no ha querido mencionar en sus declaraciones posteriores nada relativo a lo que ha pasado en esta conversación a tres bandas. Uribe sí ha hablado durante 15 minutos sobre el contenido de la reunión. "El Santo Padre hizo una invitación muy generosa al diálogo. Me atreví a decirle a Santos: permitan cambiar algunos temas del acuerdo de paz. En el Congreso tienen mayoría, van a imponer todo", afirma el líder del CD.

Su postura no ha cambiado ni un milímetro pese al nuevo acuerdo de paz alcanzado el 24 de noviembre y la aprobación del mismo en el Congreso. Habla de una serie de puntos ("impunidad total" con los guerrilleros y elegibilidad política, esencialmente) "sumamente graves" que desde Presidencia no han tenido en cuenta.

"Si el Gobierno permite una apertura para examinar estos temas con los compatriotas del No, se podrían buscar opciones. Nadie ha estado cerrado. Yo soy apenas una de las personas que el 2 de octubre votó por el No. Todos nosotros queremos la paz, pero tenemos desacuerdos. Somos colombianos con profundas convicciones de lo que conviene a la patria", ha declarado el ex presidente, quien dirigió al país entre 2002 y 2010.

Los esfuerzos del Papa, quien llamó a los dos líderes a un "diálogo sincero" acorde con el "momento histórico" por el que atraviesa Colombia, han sido en vano. Uribe asegura que no se puede hablar de una "pelea" entre ellos, sino de "argumentos patrióticos". "En la batalla democrática no puede haber odios. Los procesos de impunidad total lo que han hecho es que dan mal ejemplo. No sería para el bien de Colombia, sino para peor", asegura.

Santos ya había defendido su visión sobre este desencuentro político en su primera charla a solas con el líder religioso. "Hay una oportunidad para demostrar que podemos ponernos de acuerdo sobre cosas importantes para el país. La polarización a nadie le conviene. Qué mejor que poder encontrar un tema, en este caso el más importante de todos que es el tema de la paz, para poder hacer coincidir nuestras opiniones y nuestros puntos de vista".

Uribe recibió la invitación de El Vaticano el jueves y desde el primer momento aseguró que haría todo lo posible para estar presente el viernes, pese a lo precipitado del viaje. Aunque distintas fuentes han apuntado a que habría sido el nuevo procurador, Fernando Carrillo, el responsable de conseguir que Uribe estuviera presente en la reunión con el Papa, desde Presidencia de Colombia aseguran que el encuentro ha sido organizado desde El Vaticano y que a Santos "le pareció bien".

El intercambio de regalos con el Papa, más allá de la anécdota, estaba cargado de significado: Santos ha entregado a Francisco un balígrafo, el boli construido con restos de balas con el que se firmó la paz, mientras que Uribe ha optado por una camiseta de la selección colombiana de fútbol. El enfrentamiento entre ambos amenaza con mezclarse con la campaña presidencial para 2018.

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