EEUU y Japón refuerzan su alianza en Pearl Harbor

Diciembre 27, 2016

Obama y Shinzo Abe visitan el memorial 'USS Arizona', levantado sobre los restos del acorazado hundido por los japoneses el 7 de diciembre de 1941

Cuando el presidente de Estados Unidos,Barack Obama, y el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, visitaron el Monumento a Lincoln en Washington en marzo de 2015, el anfitrión del encuentro explicó a su invitado que Lincoln creía que "un gran conflicto tenía que venir seguido de una reconciliación".

Setenta y cinco años después del ataque nipón sobre Pearl Harbor (Hawai) ambos líderes se han afanado en esta tarea, que culmina este martes con la visita conjunta al memorial 'USS Arizona', levantado sobre los restos del acorazado hundido por los japoneses el 7 de diciembre de 1941, y la principal la base militar estadounidense en el Pacífico.

"Que estemos hoy aquí es el resultado de años de esfuerzos a todos los niveles de nuestros gobiernos y sociedades, que nos han permitido tratar conjunta y directamente con los aspectos más sensibles de nuestra historia compartida", señalaba hace unos días el asesor para temas asiáticos de la Casa Blanca, Daniel Kritenbrink. El primer ministro nipón apuntaba antes de despegar de Tokio que con esta visita quería explicar al mundo el "compromiso por el futuro y el valor de la reconciliación" de ambas naciones.

Rodeado de agua y sólo accesible por barco, Obama y Abe tienen en agenda visitar el monumento con forma de embarcación, erigido sobre los restos del buque Arizona, y depositar flores como homenaje a los más de 2.400 muertos que perdieron la vida aquella mañana de 1941 cuando más de 300 aviones japoneses sobrevolaron las islas atacando a los barcos y aviones que estaban en la base.

Las imágenes aéreas del memorial permiten apreciar los restos del buque en el que fallecieron casi 1.200 soldados después de su explosión. La embajadora de EEUU en Japón, Caroline Kennedy, destacaba antes de la ceremonia en la cadena CBS que con este acto Obama y Abe "están mostrando su respeto por quienes se sacrificaron. Eso es verdaderamente poderoso".

La diplomática fue una de las encargadas de dar la bienvenida al primer ministro nipón que aterrizó en Honolulu este lunes. A su llegada, Abe visitó varios memoriales. Entre ellos, el Cementerio Nacional del Pacífico donde depositó una ofrenda floral ante el monumento erigido en honor de los soldados que murieron sirviendo al país en Pearl Harbor y otras guerras del siglo XX.

Esta es la primera vez que un mandatario japonés participa en un homenaje de estas características. Ninguno de sus predecesores -tres primeros ministros recalaron en Pearl Harbor desde 1951 incluido el abuelo de Abe- intervino en actos similares. El carácter histórico de esta visita obedece también a que este será, probablemente, el último viaje oficial del presidente Obama antes de abandonar la Casa Blanca. Y lo hace a la tierra donde nació y para sellar la reconciliación de "una fecha que vivirá en la infamia", como declaró el presidente Franklin Delano Roosevelt un día después del ataque.

Obama y Abe también tenían previsto visitar la base de Pearl Harbor, desde donde iban a pronunciar discursos ante un grupo de invitados pasadas las once de la noche (hora española). En este mítico escenario se certifica la reconciliación entre los dos países, siete meses después de que el presidente de EE.UU depositara flores ante el Monumento a la Paz levantado en Hiroshima; una de las dos ciudades japonesas donde el ejército de EEUU lanzó una bomba atómica el 6 de agosto de 1945, en la que murieron más de 140.000 de manera inmediata, y que puso fin a la II Guerra Mundial.

Incertidumbres a futuro

"El viaje de Abe debe verse claramente como esfuerzo valiente para curar las heridas del pasado que constantemente crean un clima sombrío sobre lo que debería ser una colaboración más profunda", apunta el director del estudios de defensa del Centro para los Intereses Nacionales de Washington, Harry Kazianis. La alianza entre EEUU y Japón es vital a la vista de "una China cada vez más agresiva", subraya Kazianis, que califica este desafió de "crítico" para Tokio.

No son pocas las incertidumbres que sobrevuelan la capital nipona respecto a China o las provocaciones Corea del Norte. También las hay sobre la relación de Japón con la futura administración Trump. Tras el primer encuentro oficioso entre Abe y el presidente electo a mediados de noviembre, el mandatario japonés aseguró que el magnate es un "líder en el que se puede confiar".

Más allá de la pervivencia del Tratado Transpacífico que suscribieron estas dos potencias en 2015 -que Trump ha anunciado abandonará cuando tome posesión-, otras cuestiones relacionadas con la seguridad parecen estar en una nebulosa. Durante la campaña electoral, el empresario sostuvo que Japón igual debía pensar en tener cabezas nucleares para defenderse. Por ejemplo, de Corea del Norte.

Una fructífera alianza

La histórica jornada de reconciliación arrancó con un encuentro bilateral en centro de marines Camp H.M. Smith en la isla de Oahu. Ambos mandatarios preveían repasar los asuntos la alianza entre las dos naciones, que se ha reforzado en los últimos cuatro años. Especialmente, a partir de 2015 cuando actualizaron las bases que guían su cooperación en materia de defensa y que ha adoptado un enfoque orientado a la seguridad en la región Asia-Pacífico, según la Secretaría de Estado.

Desde que en 1960 suscribieron el Tratado de Cooperación Mutua y Seguridad, Washington se ha comprometido con la defensa de Japón (su constitución recoge que renuncia a la guerra). Tokio, por su parte, permite el despliegue de tropas estadounidenses en el archipiélago. Un buen número de bases militares estadounidenses se encuentran repartidas por todo el territorio nipón, aunque concentradas mayoritariamente en Okinawa -una aspereza a limar entre los socios. En 2011, había desplegados en las islas cerca de 40.000 efectivos, según los datos de la Secretaría de Defensa.

La sintonía entre Abe y Obama ha permitido estrechar los lazos entre los países que ahora hablan de una "alianza global". Tan pronto tienen el punto de mira en la ayuda al desarrollo como en el empoderamiento de la muer; en cómo hacer frente a desastres naturales o explorar el espacio. Desde la secretaria de Estado recuerdan que Japón es "un socio indispensable de las Naciones Unidas", que apoya a EEUU en los temas relacionados con la no proliferación nuclear. Un asunto sobre el que Trump puede dar un giro a tenor de sus últimos tuits sobre la ONU y la capacidad nuclear estadounidense.

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