5 respuestas de comercio que debes saber antes de que inicie la Era Trump

Enero 03, 2017

Esa fue la promesa que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, hizo una y otra vez a lo largo de 2016. Ahora tiene que cumplir y piensa hacerlo poniéndose firme con dos de los principales socios comerciales de Estados Unidos: México y China.

El comercio suele ser un tema denso y árido. Pero cuando Trump asuma la presidencia de Estados Unidos en 2017, ocupará las primeras planas y afectará a tu bolsillo.

Esto es lo que tienes que saber.

Gran parte de las cosas que se compran en Walmart y otras tiendas (autos, ropa, teléfonos celulares) podrían encarecerse aún más.

Trump amenaza con imponer aranceles a productos importados de China y México. Su equipo de transición también propuso imponer un arancel del 10% a las importaciones en general. Eso provocaría que los estadounidenses paguen más porque las empresas que importan productos de China, México y otros países trasladarían el costo adicional a los consumidores. Millones de empleos en Estados Unidos dependen del comercio con esos dos países. Si se reduce el comercio, esos empleos podrían desaparecer.

Contrariamente se dice que podrían generarse empleos y que los precios no cambiarían para los estadounidenses, aunque muchos expertos en comercio no creen que eso suceda. Todo depende de qué tan firme quiera ser Trump y de la reacción de México y China.

El equipo de Trump afirma que están siendo firmes para renegociar los acuerdos comerciales con el fin de obtener condiciones más favorables. No se sabe con certeza hasta dónde llegarán para cumplir sus amenazas.

Apréndete su nombre: Peter Navarro y Wilbur Ross.

Navarro estará al mando del recién creado Consejo de Comercio de la Casa Blanca. Ross es el elegido de Trump para la Secretaría de Comercio. Se espera que ambos tracen la política económica del Gobierno.

Navarro y Ross escribieron un artículo a mediados de 2016 en el que señalaron que China es "el que más hace trampa en el comercio en el mundo". Navarro también dirigió una película titulada Death by China: How America Lost Its Manufacturing Base (Muerte a causa de China: Cómo fue que Estados Unidos perdió su base manufacturera). Ross dice que la renegociación del TLCAN, el tratado de libre comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, es la prioridad.

Robert Lighthizer es otro de los personajes importantes. Algunas fuentes han declarado a CNN que es uno de los principales candidatos para ser el representante comercial de Estados Unidos.

Trump designó a Jason Greenblatt, su abogado inmobiliario, "representante especial para negociaciones internacionales" en materia comercial.

Porque les achaca la fuga de empleos manufactureros. Argumenta que los tratados comerciales han ayudado a los otros países y han afectado a los trabajadores estadounidenses.

Cierto es que Estados Unidos ha perdido alrededor de cinco millones de empleos manufactureros desde el año 2000. En un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts se determinó que casi un millón de empleos en el sector fabril de Estados Unidos se habían trasladado a China entre 1999 y 2011.

No obstante, en otros estudios se demuestra que el comercio no es el principal culpable de la pérdida de empleos. Las máquinas han acabado con muchos empleos más.

Canadá, China y México son los tres principales socios comerciales de Estados Unidos. Han ganado los empleos manufactureros que Estados Unidos ha perdido.

Trump culpa al TLCAN del éxodo de empleos manufactureros bien pagados hacia México. Las pruebas demuestran lo contrario: en un reporte apartidista que el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos publicó en 2015 se demostró que el TLCAN no era el responsable de la pérdida masiva de empleos y que tampoco era un generador importante de empleos. Según el reporte, ha sido ligeramente positivo para la economía estadounidense.

El TLCAN ha facilitado que las empresas estadounidenses operen en México. Trump podría eliminar esos incentivos.

El caso de China es mucho más claro. Ha hecho trampa en muchísimas formas, tales como robar ideas tecnológicas de empresas estadounidenses y vender productos a precios bajos que las empresas estadounidenses no pueden igualar porque los salarios son mucho más altos en Estados Unidos.

Trump pretende etiquetar a China como "manipulador de divisas". Es probable que ese título ya no sea apto porque los economistas dicen que China está intentando evitar que su moneda se devalúe demasiado. No obstante, la denominación podría permitir que en algún momento el Departamento del Tesoro de Estados Unidos investigue las prácticas monetarias de China y posiblemente imponga sanciones económicas.

Muchos expertos en comercio no creen que los empleos manufactureros poco especializados que se generaron en China vuelvan a Estados Unidos. Muchas de las vacantes para empleos manufactureros que existen en Estados Unidos están dirigidas a empleados altamente especializados.

Aquí es donde la cosa se pone complicada. Trump podría eliminar los incentivos para que las empresas estadounidenses se vayan al extranjero elevando sus costos de operación. Una opción es la imposición del arancel del 10% o de los aranceles a importaciones de China y México.

El sector empresarial estadounidense se opone a los aranceles con el argumento de que los estadounidenses tendrían que pagar precios más altos y de que los empleos quedarían en riesgo.

A final de cuentas, todo esto podría ser simple palabrería. No obstante, Trump puede imponer aranceles a los productos importados de casi cualquier país desde el primer día de su gobierno y sin que el Congreso opine (en el caso de México, Trump tendría que retirarse del TLCAN antes de poder imponer aranceles).

En cuanto a las empresas, la ley impide que Trump imponga aranceles a las empresas estadounidenses simplemente por trasladar empleos al extranjero, cosa que amenazó con hacer.

Otra opción es algo llamado impuesto de ajuste fronterizo o BAT, por sus siglas en inglés. Se supone que con ello se eliminaría el incentivo para que las empresas estadounidenses operen en el extranjero únicamente con fines fiscales, que es una de las principales razones por las que algunas empresas estadounidenses se mudan. Sin embargo, para que el BAT funcione a la perfección y no provoque el aumento de los precios en Estados Unidos, el dólar estadounidense tendría que aumentar su valor casi inmediatamente después de la implementación de dicho impuesto. Además, no hay garantías de que el dólar aumente en la medida justa.

Ya sea con aranceles o con el BAT, lo que preocupa a algunos economistas es que no se recuperen los empleos, que se pierdan otros y que los precios suban, lo que afectaría a millones de estadounidenses.

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