El primer choque entre Trump y los congresistas republicanos

Enero 04, 2017

Dos semanas antes de la toma de posesión del republicano Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, la era Trump ha arrancado. Y promete ser movidita, a juzgar por el primer pulso entre el presidente electo y los republicanos, que ganó Trump.

El nuevo Congreso, que surge de las elecciones del 8 de noviembre, se constituyó el martes con la amenaza de desmantelar el legado del presidente saliente Barack Obama. Por primera vez en una década, los republicanos controlan la Casa Blanca, la Cámara de Representantes y el Senado.

Los republicanos, que durante los últimos años bloquearon en el Congreso una y otra vez las iniciativas de Obama, quieren hacer avanzar la agenda conservadora, aunque está por ver si se plegaran a las exigencias de Trump o le darán quebraderos de cabeza durante su presidencia. Pero la convivencia con Trump no va ser fácil.

La primera jornada del nuevo Congreso estuvo marcada por la polémica, después de que el lunes los republicanos de la Cámara de Representantes votaran a puerta cerrada a favor de restringir el poder de la Oficina Ética del Congreso (OCE), entidad independiente que investiga las acusaciones de mala conducta sobre los miembros del Congreso y su personal.

Los republicanos querían que la oficina pasase a llamarse Oficina de Revisión de Quejas y a estar bajo control del Comité de Ética de la cámara baja, por lo que dejaría de ser independiente y vería limitado su poder.

"La ética es la primera víctima del nuevo Congreso republicano", lamentó Nancy Pelosi, líder la minoría demócrata en la Cámara de Representantes antes de la constitución del nuevo Congreso.

Incluso Trump criticó en Twitter que con todo el trabajo que tiene el Congreso por hacer los republicanos de la cámara baja hayan decidido que reducir los poderes de la Oficina de Ética era "la actuación y prioridad número uno".

"Centraos en la reforma fiscal, la atención sanitaria y en muchas otras cosas con bastante más importancia", aconsejó Trump a los miembros de su partido, añadiendo el hashtag #DTS, acrónimo de "drain the swamp" (drenar la ciénaga), el eslogan anticorrupción de su campaña electoral.

Tras las críticas de Trump, los republicanos convocaron una reunión de emergencia y retiraron su plan.

Trump asume la presidencia el 20 de enero. Los primeros 100 días de su presidencia estarán marcados por un calendario cargado de audiencias de confirmación para su gabinete y de acalorados debates sobre las prioridades en la agenda del nuevo gobierno.

El nuevo Congreso de la era Trump amenaza con desmantelar el legado de Obama. Trump prometió anular "Obamacare", la reforma sanitaria de Obama; reducir los impuestos; invertir en infraestructuras; renegociar un acuerdo comercial entre Estados Unidos, México y Canadá; construir un muro en la frontera con México; y eliminar el programa de Acción Diferida (DACA) que protege de la deportación a jóvenes indocumentados.

"La gente deber recordar que Obamacare sencillamente no funciona y no es asequible", tuiteó el martes Trump. Los republicanos, que llevan años intentando anular la reforma sanitaria de Obama, se encuentran ante el dilema de cómo ofrecer seguro médico a los 13,8 millones de personas que actualmente está cubiertos por Obamacare.

Trump prometió el martes en Twitter que durante su presidencia mantendrá abierta la prisión de Guantánamo, que quería cerrar Obama pero el Congreso, en manos de los republicanos, no le dejaba. "No habrá más puestas en libertad de Gitmo. Hay gente extremadamente peligrosa y no se debe permitir que vuelvan al campo de batalla", añadió el presidente electo.

El Senado deberá confirmar varios nombramientos en el Gabinete presidencial, así como al sustituto del juez del Tribunal Supremo Antonin Scalia, fallecido en febrero de 2016.

Obama había nominado al juez Merrick Garland para sustituir Scalia, pero los republicanos no quisieron confirmarle porque esperaban que si Trump ganaba las elecciones nominaría a juez conservador para este puesto vitalicio.

Trump, que durante la campaña publicó una lista con los nombres de jueces conservadores que eran candidatos para el puesto, todavía no ha anunciado quién quiere que sea el próximo juez del Supremo, el máximo órgano judicial en Estados Unidos.

Entre los nombramientos más polémicos de Trump para su gabinete destacan Jeff Sessions, nominado a fiscal general de los Estados Unidos; al negacionista medioambiental Scott Pruitt para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA), y al máximo ejecutivo de la petrolera ExxonMobil, Rex Tillerson, como secretario de Estado.

Varios senadores republicanos, entre los que destacan John McCain y Marco Rubio, han expresado reservas sobre el nombramiento de Tillerson dado sus lazos con Rusia.Tillerson negoció un acuerdo energético multimillonario entre ExxonMobil y Rusia, que se encuentra en suspenso las sanciones de Obama al Kremlin por la adhesión de Crimea a Rusia en 2014. Además el presidente ruso Vladimir Putin le entregó la Orden de la Amistad, una de las máximas distinciones que se conceden en Rusia a ciudadanos extranjeros.

Organizaciones hispanas y pro derechos civiles pidieron durante la transición a los senadores que no confirmen a Sessions para el puesto de fiscal general, ya que lo consideran un racista, anti-inmigrante y retrógrado. Y organizaciones medioambientales se han llevado las manos a la cabeza al ver que Trump quiere poner al frente de la Agencia de Protección Ambiental a un escéptico del cambio climático y con vínculos con la industria petrolera.

Sin embargo, los demócratas, que son minoría en el senado, lo van a tener difícil para bloquear los nominados por Trump. Para hacerlo necesitarían convencer a tres republicanos para que votaran en contra de uno de los candidatos. Los republicanos tienen 52 de los 100 escaños del Senado.

El nuevo Congreso será el más diverso racialmente de la Historia de EEUU, con una presencia récord de congresistas afroamericanos, hispanos y de origen asiático y de mujeres de color. A pesar de ello, los hombres blancos seguirán dominando las dos cámaras. Sólo el 19% de los legisladores son mujeres.

Entre los novatos en Washington destacan la congresista por Wyoming Liz Cheney, hija del ex vicepresidente Dick Cheney; Catherine Cortez Masto, la primera senadora latina; y el congresista por Nueva York, Adriano Espaillat, el primer ex inmigrante indocumentado en lograr un escaño en la Cámara de Representantes.

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