Noruega apela la condena por "trato inhumano" a Breivik

Enero 11, 2017

Breivik volvió a repetir el saludo nazi al inicio del juicio en el que Noruega recurre la sentencia que concluyó que el régimen de detención del ultraderechista que mató a 77 personas era "inhumano"

Este martes comenzó el juicio en el que Noruega recurre la sentencia que la condenó, el pasado abril, por violar los derechos humanos de Anders Breivik en prisión. Hasta el miércoles de la próxima semana se ha instalado un tribunal de apelación en la cárcel de Skien, donde el terrorista cumple 21 años de pena prorrogables en un régimen de alta seguridad por los atentados del 22 de julio de 2011, que se saldaron con 77 víctimas mortales.

Para consternación de los supervivientes y familiares de las víctimas, el año pasado la Justicia falló a favor del asesino de extrema derecha, según el cual sus condiciones de reclusión contravienen el artículo 3 de la Convención Europea de los Derechos Humanos, que prohíbe el "trato inhumano o degradante". Aunque también acusaba al estado de violar el artículo 8, en referencia al respeto a su vida privada, la sentencia no le fue favorable en este aspecto.

Tal y como ocurrió en el primer juicio, el preso de 37 años volvió a hacer el saludo nazi al entrar en el tribunal que de nuevo se ha improvisado en el gimnasio de la cárcel. El juez que preside la sala le advirtió de que no está permitido hacer un gesto que es "un insulto a la corte". Cuando quiso intervenir, el magistrado le interrumpió rápidamente para explicarle que no tenía derecho a hacer ningún comentario.

El martes era el turno del fiscal general Fredrik Sejersted, que representa al estado. Insistió éste en que las condiciones penitenciarias de Breivik "están lejos de cualquier violación de los derechos humanos" y que "han sido mejores que las de muchos otros presos". Según Sejersted, el tribunal entendió el aislamiento en términos temporales sin tomar suficientemente en cuenta las medidas de compensación que se han implementado para "una persona que puede hacer lo impensable".

Con semblante serio, Breivik no dejó de mostrar su disconformidad haciendo negaciones constantes con la cabeza. Tras calificarlo como "un extremista de la extrema derecha", el fiscal explicó que el terrorista "antes del 22 de julio (de 2011) era el hombre más peligroso de Noruega". "Es difícil saber cuán peligroso es hoy, e incluso más aún mañana, el año que viene o dentro de diez años", añadió para justificar que las medidas en prisión aspiran a "prevenir nuevos actos criminales y proteger a la sociedad".

Además, Sejersted reveló que el terrorista usa estos juicios como propaganda, buscando llamar la atención con sus comentarios -como cuando se quejó del café frío y la comida congelada, que calificó de tortura "peor que (la técnica) del submarino"- para captar seguidores y emerger como líder, añadió citando fuentes penitenciarias, a quienes se lo habría confiado el autor confeso de la matanza de Utøya.

Antes de que el terrorista tenga la oportunidad de intervenir en el juicio, el próximo jueves, su abogado tendrá mañana la palabra. Oystein Storrvik considera que, a pesar de la sentencia de abril, no se han tomado medidas suficientes que "remedien la vulnerabilidad mental y el daño" que padece su cliente por el prologado aislamiento.

No obstante, en los últimos meses se han suavizado las condiciones del reo -que dispone de tres celdas, con gimnasio incluido así como acceso a ordenador, televisión y vídeo consola-, incrementando su contacto con el personal de la cárcel y permitiendo que trate con su abogado a través de barrotes y no de un cristal. Además, según explicó el fiscal, Breivik recibe la visita semanal de un amigo y habla desde el pasado otoño con "una amiga telefónica".

"Esperemos que el Estado gane en esta nueva ronda, que la Justicia ahonde en el caso", fueron las palabras de Lisbeth Kristine Royneland, presidenta del Grupo Nacional de Apoyo 22 de julio, que vela por los intereses de las víctimas en el barrio gubernamental de Oslo y en Utøya. En la isla donde las juventudes laboristas celebran su tradicional campamento de verano Breivik asesinó a 69 personas, entre ellas a su hija Sinne de 18 años.

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