Oposición retornó a las calles pero no llegó al CNE

Enero 23, 2017

La oposición venezolana regresó a las calles este lunes, 23 de enero, para defender el derecho al sufragio. Los manifestantes, desde tempranas horas, atendieron el llamado de los partidos que integran la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y se acercaron a los cinco puntos de concentración en Caracas para ir al Consejo Nacional Electoral (CNE) a entregar un documento en el que exigen, principalmente, la publicación del cronograma correspondiente a los comicios regionales.

Las manifestaciones partieron desde los puntos de concentración sin inconvenientes. La movilización que salió desde Santa Mónica, encabezada por María Corina Machado –coordinadora de Vente Venezuela–, se encontró con los manifestantes que estaban en Bello Monte, a la altura de la sede del comando de campaña del gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski. Al llegar a ese lugar, los militantes de Vente Venezuela prefirieron no seguir la ruta hacia la avenida Libertador y se dirigieron hacia la autopista Francisco Fajardo. Minutos después, Capriles encabezó la marcha hacia Chacaíto donde coincidieron con la movilización que comenzó a caminar desde Parque Cristal.

Entre la multitud predominó la presencia de militantes de los partidos de la alianza opositora, representantes del Movimiento Estudiantil y concejales. Hubo asistencia de ciudadanos opositores pero no con la misma frecuencia que se registró en las pasadas convocatorias masivas. “La movilización de hoy es de partidos, esperamos que cada día se vayan sumando más sociedad civil”, dijo Robert García Plaza, coordinador nacional de Copei, quien acompañó a la movilización desde Parque del Este.

En el verbo de los presentes una vez más resonaron las demandas por seguridad ciudadana y abastecimiento de alimentos. Hubo un fuerte rechazo contra el diálogo entre el Gobierno y la oposición que acompaña el Vaticano, pues los manifestantes asomaron que estos acercamientos enfriaron las calles. Coincidieron en que cada kilómetro de vía ocupado podría repetir la hazaña que el pueblo había logrado hace 59 años: poner fin a la dictadura que para ellos representa el actual Gobierno de Nicolás Maduro.

“En este momento, no hay garantía de que el diálogo sea provechoso, sino da más bien pie para que la gente vuelva ser estafada. Con calle organizada, pacífica y valiente reconstruiremos el país. Acá no estamos apoyando a ningún líder ni ningún partido porque entendemos que la transición que el país necesita no será exitosa si solo una persona quiere liderar”, indicó Hasler Iglesias, presidente de la Federación de Centro de Estudiante de la UCV, quien aseguró que la presión constante en la calle hará que Nicolás Maduro salga del poder dramáticamente.

En medio de la caminata, gran parte de los manifestantes ya daba por hecho que no llegarían al CNE, como había ocurrido en otras oportunidades. Ese panorama, al mismo tiempo, despertó la desconfianza que algunos opositores aún tienen por los representantes de la MUD, que floreció tras la suspensión del referendo revocatorio y la negativa de sus líderes de dar un paso hacia Miraflores el año pasado. “Vine a la marcha no por la MUD ni por ningún partido, sino que me siento identificada con la demanda del pueblo y que desde mi casa no voy a hacer nada. Desde que nos quitaron el referendo, la MUD perdió el norte, perdió la brújula”, asomó Magaly Molina.

Los diputados opositores a la Asamblea Nacional comenzaron a incorporarse en la movilización que empalmó en la avenida Libertador  y que, luego, coincidió con la concentración de La Florida en la que se encontraba Henry Ramos Allup, diputado y expresidente del Parlamento. Se pudo en la marcha a artistas y allegados del animador y presentador de Televen, Arnaldo Albornoz, quien fue asesinado la semana pasada. Sus amigos, vestidos de negro, alzaban imágenes del animador del programa La Bomba y clamaban por el cese de la  criminalidad en el país.

Lo que avizoraron los manifestantes desde que comenzaron a recorrer las avenidas se cumplió: en la Libertador, a la altura de la Plaza Venezuela, un piquete de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) esperaba a los opositores. Ellos, indignados ante el obstáculo, intentaron con empujones derribar el cordón que las funcionarias hicieron entrelazándose fuertemente de los brazos.

Detrás del cordón,  hubo otro grupo de agentes que se apostó en la avenida y colocaron una barrera metálica. Las personas comenzaron a reclamar su derecho a machar pacíficamente y, como en otras oportunidades, recriminaron a las autoridades obstaculizaran la marcha y no le hicieran frente a la inseguridad. “Policía, no queremos guerra, queremos elecciones”, gritó uno de los presentes que se montó en la reja que protege una de las residencias de la Libertador.

Tras la llegada del rector principal del CNE, Luis Emilio Rondón, quien recibió el documento que la MUD pretendía entregar en las puertas del árbitro electoral, las personas comenzaron a regresarse. Esa actitud fue rechazada por los demás opositores que pedían que la calle no fuese abandonada.  “Acá tiene que haber resistencia”, gritó una señora a los jóvenes que daban un paso atrás.

Algunos, convencidos de que podrían llegar al centro, llegaron a la parte baja de la Libertador, pero, igualmente, fueron impedidos por los funcionarios de la PNB. Se sentaron por un minuto frente al cordón de policías, fuertemente escudados con antimotines, entonaron el himno nacional e incluso hasta rezaron el Padrenuestro.

A los pocos manifestantes que quedaron allí les tocó regresarse. La manifestación había cambiado de ruta hacia Chacaíto, pero, entre los opositores, solo se reflejo decepción. “Sin los diputados ni los políticos, tal vez hubiésemos pasado esa barrera. Igual ellos tienen comida, mientras nosotros pasamos hambre”, sentenció un joven quien siguió quien retorno con la convicción de que en la calle está el cambio.

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