Defensa de los sobrinos Flores alega perjurio de los testigos y solicita un nuevo juicio

Enero 24, 2017

Caracas.- El extenso expediente cargado este 24 de enero expone lo que la defensa de los sobrinos de la primera dama Cilia Flores considera fueron errores en la evacuación de las pruebas que resultaron en la condena de sus defendidos. Con contundentes motivaciones para soportar el petitorio de un nuevo juicio arranca la exposición de argumentos que firman Randall Jackson del bufete Boies, Schiller & Flexner, LLP y David Rody de la también prestigiosa firma Sidley Austin, LLP.

“Este es un caso criminal extraordinariamente raro en el que no hubo ninguna disputa porque el juicio de los demandados fue contaminado por perjurio por parte del testigo estrella del Gobierno y por conductas ilegales expansivas en la investigación subyacente. Además, es el caso de acusación por tráfico de narcóticos más raro, donde nunca fueron obtenidos los supuestos narcóticos por los investigadores y el único actor del Gobierno que vio la supuesta droga fue detenido durante la investigación y más tarde cometió perjurio repetidamente ante el jurado”, dice el documento.

Para la defensa de los sobrinos Flores estos hechos considerados por sí solos en el contexto del precedente jurídico aplicable “exigen que la Corte adopte alguna medida para remediar lo que fue claramente un juicio viciado derivado de una investigación desastrosa”, en referencia a los falsos testimonios que el testigo José Santos Peña conocido en el expediente como CS-1 habría reconocido dar durante la investigación encubierta que realizaron los agentes federales de la agencia antinarcóticos de la DEA.

La moción apoya además uno de sus argumentos en el hecho de que el Gobierno como parte acusadora no pudo mostrar ante el jurado alguna evidencia física o palpable de la droga que en la documentación fotográfica manipuló Efraín Campo mientras conversaba con los supuestos capos para que estos verificaran la pureza del material. Además la defensa introdujo en el archivo del caso una declaración jurada del Doctor Andrea Holmes, quien descartó con argumentos científicos la posibilidad de que el testimonio de los agentes cooperantes de la DEA fuera cierto, en cuanto a la forma como estos comprobaron entre otros aspectos, la pureza de la droga.

“En primer lugar, el señor Santos afirmó que miró la droga para ver qué clase de color tenía. El clorhidrato de cocaína y la base de la cocaína son, de hecho, incoloros”, dice el experto en el tema. Más adelante en su testimonio hace otra precisión sobre el testimonio del Santos Peña.

“El Señor Santos alegó en su testimonio que podía determinar la pureza de la cocaína y que podría oscilar entre un 95% y 97%. Pero es sólo por medio de tecnologías muy especializadas como la cromatografía de gases, cromatografía líquida y muchos otros métodos de laboratorio y con profesionales altamente capacitados que se puede determinar con precisión este dato”, dice Holmes y concluye que “es simplemente imposible que el Señor Santos pudiera saber el grado de pureza de la droga utilizando los métodos que describió”.

Además, el expediente se alimenta de numerosas jurisprudencias para soportar que “debido a la insuficiencias de pruebas, los demandados deben ir a un nuevo juicio como consecuencia del perjurio cometido por el agente cooperante José Santos Peña, que queda demostrado con el testimonio ofrecido por el experto que la defensa ha citado en este caso (en referencia al doctor Andrea Holmes)”.

Esta “jugada” de la defensa de Campo y Flores para muchos, estaba cantada. El Pitazo consultó la opinión de un abogado experto en casos de criminales asociados al tráfico de narcóticos, litigante en el distrito Sur del estado de Nueva York. Considera que “esta moción era esperada por cuanto fue el punto más flaco de la Fiscalía en el caso; me extraña que hayan esperado tanto tiempo para realizar esta solicitud a la Corte”.

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