La declaración de amor de May a Trump: "Los opuestos se atraen"

Enero 26, 2017

La 'premier' Theresa May sale al encuentro de Donald Trump con un mensaje de "renovación" que ha puesto en guardia a los británicos. En un mensaje dirigido al cónclave anual de los republicanos, horas antes de su visita a la Casa Blanca, May traza un inusitado paralelismo ente la "nueva era" en el Reino Unido y en Estados Unidos.

"Conforme redescubrimos nuestra confianza juntos -y mientras vosotros renováis vuestra nación como nosotros estamos haciendo con la nuestra- tenemos la oportunidad y la responsabilidad de reactivar nuestra relación especial", aseguró May, en palabras difundidas al mismo que las polémicas declaraciones de Trump a favor de la tortura.

La repuesta más fulminante la recibió May en las filas de su propio partido... " No se puede liderar el escenario global defendiendo la tortura, promoviendo el racismo y dando marcha atrás a los derechos de las mujeres", escribió en Twitter la diputada conservadora Sarah Wollaston.

"Theresa May, la historia te está observando", le advirtió en las redes la autora de Harry Potter, JK Rowling. "Pongamos nuestros valores primero, y no los de América: digamos no a la tortura", escribió por su parte el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn.

Angus Robertson, portavoz del Partido Nacional Escocés (SNP) en Westminster, fue aún más allá en sus críticas: "¿Cómo se puede proclamar una relación especial con alguien que apoya la tortura? Theresa May tiene la obligación de plantarle cara a Trump y explicarle las consecuencias extremadamente dañinas que sus palabras pueden tener en la colaboración de los servicios de inteligencia de nuestros países".

De camino hacia Estados Unidos, en un intercambio informal con periodistas británicos en el avión, May justificó el acercamiento a Trump con estas palabras: " ¿No han notado ustedes que a veces los opuestos se atraen?". La "premier" se desmarcó sin embargo claramente de las últimas declaraciones del republicano: "Nosotros condenamos el uso de la tortura y eso no cambiará, cuando esté hablando con ustedes o cuando esté hablando con el presidente

Theresa May llega a Estados Unidos con las maletas llenas de advertencias en su encuentro histórico con Donald Trump, que pretende convertirla en "mi Maggie" (en referencia a la relación entre Ronald Reagan y Margaret Thatcher). La 'premier' cruza el charco con la ambición de relanzar el viejo eje Londres-Washington, pero con la responsabilidad añadida de ser la primera líder mundial en medirse cara a cara con el presidente, que en apenas una semana ha despertado el furor internacional por sus polémicas medidas.

May anticipó que no tendrá miedo a medirse con Trump y que piensa plantarle cara cuando diga o haga algo "inapropiado". Antes de partir hacia el Reino Unido, May tuvo que dejar sin embargo claro que la postura de su Gobierno condenando el uso de la tortura, sigue inalterable, pese al peligroso acercamiento al "amigo americano".

Como preámbulo a la cita en la Casa Blanca, May se fogueó con la nueva/vieja guardia republicana en un acto en Pensilvania, al que tenía previsto asistir Trump. "Nuestras naciones han trabajado mano a mano en el pasado para derrotar el mal y abrir el mundo", tenía previsto decir May, en el extracto de su discurso anticipado por Downing Street. "Ahora tenemos la oportunidad de liderar juntos otra vez".

"El Reino Unido es, por instinto e historia, una gran nación global que reconoce su responsabilidad en el mundo", palabra de May. "Después del Brexit, un Reino Unido global y soberano buscará reforzar sus lazos con los viejos amigos".

May y Trump se pretenden avanzar en el futuro acuerdo biliteral de comercio y se han propuesto crear incluso un grupo de trabajo. Los contactos iniciales con EEUU y otros países han levantado las suspicacias en Bruselas, que ha tenido que recordar al Reino Unido que no podrá negociar futuros acuerdos hasta que se consume la salida de la UE, dos años después de la activación del fatídico Artículo 50.

"Es una oportunidad y un riesgo"

May ha prometido aprovechar su primer encuentro con Trump para recordarle la importancia de la OTAN y de la seguridad europea, y para desmarcarse de las declaraciones del presidente a favor de la desintegración de la UE. La 'premier' ha advertido que una de las ventajas de la "relación especial" con Estados Unidos será precisamente la de poder tener "conversaciones francas" y reservarse el derecho a discrepar.

"May tiene en sus manos una oportunidad y también un riesgo", asegura la analista política de la BBC Laura Kuennsberg. " Se va a encontrar con el presidente menos ortodoxo en décadas, un hombre al que intentará agasajar con promesas compartidas de renovación y liderazgo", asegura Kuennsberg. "Pero también se verá obligada a marcar las distancias en una larga lista de temas que preocupan a millones de votantes, como sus declaraciones a favor de la tortura".

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