Un juicio sobre el Esequibo no es lo que más le conviene a Venezuela

Febrero 08, 2017

Luego de la escalada diplomática del 2016, Venezuela tiene solo este año para poder llegar a un acuerdo a través del mecanismo de los "bueno oficios", luego de eso el caso sería llevado a la Corte Penal Internacional según lo estableció Ban Ki-moon

Casi 120 años han pasado desde que el laudo arbitral de París de 1899 otorgara la mayoría del Esequibo al Reino Unido, y más de 50 han pasado desde que el acuerdo de Ginebra 1966 reviviera la polémica con Guyana. Tras más de 1 siglo de controversia, el 2017 pudiera ser el último año para que los países lograran un acuerdo sin tener que recurrir a la Corte Internacional, algo que pudiera resultar negativo para Venezuela ya que abre la posibilidad de perder -irreparablemente- la histórica reclamación.

En diciembre de 2016, Ban Ki-moon (entonces secretario general de la ONU) dio un plazo final de 12 meses para Venezuela y Guyana solucionaran a través del mecanismo de "los buenos oficios" su controversia limítrofe, esto antes de tener que acudir a la Corte Penal Internacional para finalmente encontrar una solución a ambos estados.

La situación fue analizada este miércoles en un foro convocado por los diputados Ángel Medina (Presidente de Mercosur Venezuela) y Marialbert Barrios (vicepresidenta de la comisión de política exterior), que contó con la presencia del doctor Sadio Garavini (exembajador de Venezuela en Guyana) y del doctor Enrique Planchart Siblesz (experto internacionalista).

Un punto importante que fue resaltado, particularmente por el doctor Garavini es el de la situación actual del reclamo, el cual dijo, se vio afectado por la escalada de 2016. Particularmente debilitando la posición venezolana luego de

"Guyana ha seguido dando concesiones (comerciales) en la zona del Esequibo y en el Delta Amacuro, y el Gobierno venezolano se abocó a establecer zona de defensa que afectaba entonces a Surinam y a la Guyana Francesa", sostuvo.

De igual forma, el diplomático se cuestionó el mantener los "buenos oficios" como principal vía de negociación, ya que según recuerda, este mecanismo -que se estableció desde 1966 con el acuerdo de Ginebra- "no ha funcionado en más de 50 años".

Lo que más le conviene a Venezuela es un acuerdo político

Otro de los voceros del foro fue el experto en fronteras, doctor Enrique Planchart Siblesz, quien enfocó su intervención en un solo punto: la necesidad de Venezuela de conseguir un acuerdo político en lugar de ir a tribunales internacionales.

Durante su intervención, el académico destacó lo endeble de la reclamación y lo "inédito" de la reclamación territorial entre Venezuela y Guyana, explicando que pese a que existen casos como este, no hay ningún precedente de un juicio que inicie solicitando la anulación de una sentencia previa.

"Los tribunales son relativamente inciertos, porque el caso con Venezuela y Guyana es absolutamente inédito para la justicia internacional. En ningún caso que pueda parecerse se pide la anulación de una sentencia previa, en algunos se pide la revisión, pero la Corte Internacional no va a ver con buenos ojos una demanda que pida desconocer una sentencia anterior", explicó.

Además, Planchart Siblesz señala que de reabrirse el juicio en la Corte Penal Internacional hay que tomar en cuenta que el Reino Unido en su momento extendió a territorio del Delta Amacuro, lo que significa que de ir a un juicio, y perderlo, Venezuela tendría que devolver territorio.

"Es difícil imaginárselo, que una república venezolana perdone o condone no al gobierno actual, a todos los gobiernos que han tenido que ver con la reclamación desde el 48 al presente si Venezuela es condenada a tener que devolver territorio en una reclamación que inició Venezuela. Se necesita un proceso político para solucionar esto lo mejor que se pueda".

El experto también dijo que luego de la declaración de Ban Ki-moon, que dijo que si tras "doce meses no se logra un progreso real", se tendría que ir a la CPI.

"Si tras 52 años de buenos oficios no hemos conseguido nada, tendríamos muchos problemas para decir que no a ir a la Corte Penal Internacional. China pudo hacerlo al no asistir al juicio con Filipinas y no acudió al juicio y no reconoce su resultado (...) China tiene poder, Venezuela no".

Por eso, Planchart Siblesz aboga por un enfoque distinto: la negociación de una solución política que deje contentas a todas las partes.

"Nos conviene una solución política y satisfactoria en la cual ambas partes lleguen a una situación con la que puedan vivir y desarrollar una situación productiva y eso no se va a alcanzar con un juicio y no se va a alcanzar al reabrir el caso", sostuvo.

 

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