Estado Islámico se frota las manos con la presidencia de Trump

Febrero 12, 2017

Donald Trump se ha propuesto aplastar al Estado Islámico (EI) en un momento en el que se encuentra en repliegue, pero los islamistas y algunos analistas dicen que las decisiones del nuevo presidente norteamericano podrían fortalecer al grupo ultraortodoxo atrayendo nuevos integrantes e inspirando ataques en suelo estadounidense. En la imagen, una bandera de Estado Islámico en una ilustración tomada el 18 de febrero de 2016. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo

Donald Trump se ha propuesto aplastar al Estado Islámico (EI) en un momento en el que se encuentra en repliegue, pero los islamistas y algunos analistas dicen que las decisiones del nuevo presidente norteamericano podrían fortalecer al grupo ultraortodoxo atrayendo nuevos integrantes e inspirando ataques en suelo estadounidense.

El EI se ha debilitado en los últimos meses por las derrotas en el campo de batalla, la pérdida de territorio en Irak, Siria y Libia, y un declive en su situación financiera y el tamaño de sus fuerzas de combate.

La promesa de Trump de erradicar el "extremismo islámico" parece a primera vista un nuevo golpe a las posibilidades de éxito del Estado Islámico.

Pero los expertos de Oriente Próximo y los partidarios de EI dicen que su triunfo electoral podría ayudar al grupo a resurgir. También creen que la decisión que tomó Trump a finales de enero de prohibir la entrada al país de refugiados y nacionales de 7 países con mayoría musulmana podría favorecer al grupo.

La orden ejecutiva, sobre la que el EI no se ha pronunciado, está en el limbo después de ser anulada por un juez. Pero aunque no se restablezca, ha enfurecido a los musulmanes de todo el mundo que, a pesar de que Trump lo niegue, lo ven como una prueba de que tanto él como su administración son islamófobos.

La Casa Blanca no respondió inmediatamente a una solicitud de comentarios sobre las acusaciones de islamofobia. Pero el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, dijo la semana pasada: "El objetivo número uno del presidente siempre ha sido centrarse en la seguridad de Estados Unidos, no en la religión, entiende que no es un problema religioso".

Spicer, que niega que la prohibición de viajar haga que Estados Unidos sea menos seguro, ha dicho que "algunas personas no han leído exactamente lo que dice la orden y la están leyendo a través de informaciones erróneas de la prensa".

Sin embargo, tales comentarios no han silenciado las críticas.

"El veto a los países musulmanes socavará sin duda el esfuerzo global para desacreditar a los extremistas", dijo Hasan Hasan, experto en radicalismo islámico y coautor del libro "ISIS: Inside the Army of Terror", publicado en 2015.

La Organización de Cooperación Islámica (OCI), integrada por 57 Estados miembros, dijo que las "acciones selectivas y discriminatorias sólo servirán para envalentonar el discurso radical de extremistas".

Los yihadistas siguen celebrando el triunfo electoral de Trump en foros de internet, argumentando que valida su argumento de que las opiniones de Trump muestran el verdadero rostro de Estados Unidos y de que su política polarizará a las comunidades, una de las metas de los militantes.

"Es una bendición de Alá para los musulmanes que perdieron su lealtad y fidelidad y prefirieron elegir la vida mundana con todos sus lujos que existe en la tierra apóstata por encima del territorio de la fe", escribió un yihadista en el sitio web islamista al-Minbar .

DECLIVE

En los últimos meses el EI se ha debilitado en muchos frentes y ha experimentado una reducción del califato que ha creado en partes de Irak y Siria, donde ha impuesto una ley islámica radical.

En Irak, el grupo ha perdido territorio en su bastión de Mosul desde que las fuerzas iraquíes respaldadas por Estados Unidos comenzaron en octubre la mayor operación terrestre en el país desde la invasión liderada por Estados Unidos en 2003 que derrocó a Sadam Husein.

Un creciente número de suníes locales desilusionados están cooperando ahora con el ejército iraquí y ayudando en la lucha contra el Estado Islámico, al tiempo que los recursos financieros del grupo se veían gravemente afectados. Turquía también ha sellado su frontera, cerrado una ruta por la que el EI podía importar combatientes extranjeros y contrabando de otros bienes.

La presencia del Estado islámico en Irak se concentra principalmente en el norte, pero todavía tiene bastiones significativos tales como Tal Afar, al oeste de Mosul, y áreas cercanas como Al Qaem cerca de la frontera siria. Aun así, el primer ministro Haider al-Abadi ha dicho que EI será expulsado del país en abril.

El grupo aún conserva franjas de territorio sirio y está ofreciendo una fuerte resistencia en Raqa, su capital en el este de Siria. Todavía tiene alrededor del 90 por ciento de la provincia de Deir Ez-Zor cerca de la frontera iraquí, junto con Raqa y algunas partes de la campiña oriental de Alepo en el norte de Siria. También controla Palmira y algunas bolsas de terreno en Deraa, en el sur del país.

 

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