La violencia de Venezuela en política exterior empezó con Chávez

Febrero 12, 2017

La prudencia es un elemento fundamental en la política exterior, y en América Latina los regímenes autoritarios y semiautoritarios han sido poco propensos a ejercerla. Durante buena parte de la Guerra Fría Suramérica fue gobernada, mayoritariamente, por regímenes militares agresivos. La dictadura militar brasilera consideró la opción de desarrollar armas nucleares. El régimen dictatorial argentino llegó a planear la creación de misil balístico en conjunto con la tiranía iraquí de Sadam Hussein, el Cóndor II.

Mientras varios países suramericanos eran gobernados por dictaduras con política exterior agresiva, Venezuela era una de las excepciones. Este país suramericano era conocido por su rechazo a las dictaduras y su apoyo a la democracia liberal. Los discursos de los líderes venezolanos tendían a la prudencia y a la moderación durante la Guerra Fría. No obstante, con el ascenso de Hugo Chávez al poder en 1999, esta situación cambió y luego del intento de golpe contra Chávez, en 2002, la retórica del régimen chavista se hizo cada vez más agresiva. En el PanAm Post le recordamos algunos de los comentarios más agresivos de Chávez en materia de Política Exterior.

Probablemente, el blanco de la agresiva retórica de Hugo Chávez más conocido fue el del Gobierno de George W. Bush. Desde su ascenso al poder, el expresidente venezolano sospechó del Gobierno de los Estados Unidos. No obstante, es a partir de 2002 cuando el comandante empieza a expresar su preocupación por una presunta invasión norteamericana a Venezuela. En 2003, cuando el Gobierno chavista asume la posibilidad de enfrentar un referendo revocatorio, Chávez exacerba su retórica “antiimperialista”. A partir de entonces, Chávez comenzará a decir que Estados Unidos es un “imperio”.

Chávez diría que George W. Bush es “el diablo“, “un burro“, “un ignorante“, “un cobarde“, “genocida“, “asesino” y “alcohólico“. Aunque en algunas ocasiones el militar venezolano se referiría en términos positivos a Obama, Chávez también insultaría a este expresidente. En 2011, el líder bolivariano afirmó que Obama que era un “farsante” y “la vergüenza de su gente“.

El gobierno conservador de José María Aznar tuvo una positiva relación con el gobierno bolivariano de Venezuela durante los primeros años del Gobierno de Chávez. Aznar llegó a asistir a la ceremonia de toma de posesión de Chávez en 1999. Sin embargo, luego de 2002, Chávez comenzó a elevar su retórica en contra de Aznar y el Partido Popular.

En mayo de 2005, Chávez afirmó que Aznar era un “fascista“.  Durante ese mismo mes, el comandante bolivariano afirmaría que “Hitler se queda corto” comparado con Aznar. Aunque para ese momento, el exjefe de gobierno de España ya había perdido el poder, constituía un líder político relevante para algunos españoles. Hacia 2006, Chávez volvería a afirmar que Aznar defendía “posturas fascistas” y lo tachó de “indigno”. Otros adjetivos que utilizaría Chávez en contra del expresidente español serían “imbécil” y “baboso“; también afirmó que Aznar le producía “lástima” y “asco“.

Dada la relación de Chávez con regímenes autoritarios del mundo musulmán, que incluiría Siria, Irán y Libia, el líder venezolano se enfrentaría a Israel. Luego de la confrontación bélica entre Hezbollah e Israel en 2006, Chávez equiparó la guerra entre estos dos sectores con la shoá (holocausto judío).

Chávez acusaría a Israel de asesinar al líder palestino Yasser Arafat. Para el líder bolivariano, el gobierno de Estados Unidos apoyó el presunto asesinato de Arafat. Según Chávez, Israel sería “el brazo asesino” del “imperio” norteamericano. Finalmente, tras la confrontación bélica entre Hamas e Israel, aseguró que el Estado de Israel era fascista y que actuaba como los nazis. En esa misma ocasión, Hugo Chávez maldeciría no solo al gobierno, sino a todo el Estado de Israel. Para Chávez, Israel era un país “terrorista y asesino“.

En 2008, el líder venezolano también se enfrentaría a la diplomática canciller alemana Angela Merkel. Chávez aseguró que Merkel pertenecía a la misma derecha que “apoyó al fascismo“. En unas agresivas declaraciones, Chávez estuvo a punto de insultar a Merkel: “Señora Cancillera… vaya usted… como es una dama no digo más nada”.

El Gobierno alemán no devolvería la agresión al gobierno bolivariano. Pocos días luego del incidente, Merkel se encontraría con Hugo Chávez. Según declaraciones del expresidente brasilero, Lula Da Silva, la líder alemana invitaría a Chávez a visitar su país.

El ejercicio de la diplomacia requiere de prudencia y moderación. Confrontar verbalmente a un gobierno o a una nación puede resultar caro. Bloqueos comerciales, militares, aislamiento e incluso la guerra podrían ser el producto de la imprudencia y agresividad de un jefe de Estado.

Aunque resulte difícil moderar las pasiones y emociones, quienes ejecutan la política exterior deben tener en cuenta que representan a un colectivo y a sus instituciones. Nicolás Maduro, sucesor de Hugo Chávez continuaría con el legado violento y verbalmente agresivo de Chávez. El sucesor del comandante, confrontaría a líderes políticos como Obama, Santos, Macri y Temer.

Chávez y Maduro no fueron los únicos políticos bolivarianos venezolanos en provocar crisis diplomáticas con otros países debido a sus declaraciones desafortunadas. Diosdado Cabello también es reconocido por insultar a líderes políticos de otros países.

Definitivamente en el caso venezolano, hace mucho tiempo que los valores de prudencia y moderación en materia de política exterior fueron reemplazados por la hostilidad, la pasionalidad y el personalismo.

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