Análisis: A Trump le puede salir el tiro por la culata y propulsar al “chavista” López Obrador en México

Febrero 16, 2017

La llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, con sus planes sobre la construcción del muro en la frontera con México y la recuperación de puestos de trabajo perdidos por Estados Unidos en beneficio de su vecino del sur, ha supuesto un impulso de la candidatura de Manuel Andrés López Obrador de cara a las presidenciales que tendrán lugar en 2018. Lo que no pudieron hacer los petrodólares de Hugo Chávez (al parecer López Obrador recibió fondos del chavismo para la campaña de 2006), podrían lograrlo involuntariamente la oratoria y las decisiones de Trump.

AMLO, como es conocido el político en México de acuerdo con sus siglas, encabezó la encuesta de diciembre de Reforma. El sondeo le otorgó un 29 por ciento de la intención de voto, frente al 26 por ciento de la candidatura del Partido de la Alianza Nacional (PAN) y el 15 por ciento del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En su momento de expansión, el boliviarianismo de Chávez apoyó a López Obrador en las presidenciales de 2006, en las que éste perdió solo por menos del 0,1 por ciento de los votos frente a Felipe Calderón, del PAN. En 2012 también quedó segundo, aunque la ventaja lograda por Enrique Peña Niego, del PRI, fue mayor, de casi siete puntos.

A lo largo de 2016, las perspectivas electorales de AMLO, líder del Movimiento Regeneración Nacional (o Morena), «han crecido de modo continuado», advierte José Cárdenas, estadounidense de origen hispano que trabajó para el Consejo de Seguridad Nacional de George W. Bush. «Presidente Trump, tenga cuidado de un tiro por la culata en México», ha avisado Cárdenas en «National Review», pues según qué políticas en Washington pueden propulsar electoralmente el populismo del «aspirante a Chávez» mexicano.

En opinión de Cárdenas, el verdadero reto del equipo negociador de la Administración Trump no es la negociación misma sobre cómo México debería pagar la construcción del muro o sobre la revisión del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, sino cómo «evitar que las relaciones entre Estados Unidos y México descarrilen y choquen contra un parapeto de acritud y recriminaciones».

«Las condiciones para que AMLO pueda radicalizar su discurso antiglobalización y antiimperialista están perfectamente dadas», concede desde México Alejandro Motta, profesor de Comunicación Política y director de la consultora Motta Focus. No descarta, además, que pueda surgir algún candidato independiente que también responda a Trump con su mismo tono y logre capitalizar el discurso populista.

De todos modos, a su juicio, la nueva política de Estados Unidos puede en primer lugar beneficiar al PRI gobernante, si el presidente Enrique Peña sabe gestionar bien la crisis, fomentando un sentimiento de unidad nacional. «Los mexicanos quieren que el presidente de su país se haga respetar. No le dicen que rompa con Estados Unidos, como puede ser el discurso de AMLO, sino que ponga en su sitio a Trump», afirma Motta. En medio de malos datos económicos y de una pobre valoración de Peña (su aprobación en enero bajó hasta el 12 por ciento, en récord en la historia reciente del país), el conflicto con Trump puede ser la única manera que tenga el PRI de darle la vuelta a la situación demoscópica.

Por lo demás, aún están por conocerse los otros candidatos con los que deberá competir el líder de Morena. Margarita Zavala, esposa del expresidente Calderón, está encontrando cierto tirón como posible candidata del PAN, mientras que como opción para el PRI se baraja la de Miguel Osorio Chong, hasta hace poco número dos del Gobierno.

En cualquier caso, la agenda de Trump supone un alto riesgo político para Peña y el PRI, pues a AMLO le podría bastar algún clamoroso error del Gobierno para ganarse a la opinión pública, de acuerdo con Motta, experto de origen venezolano que en ningún momento olvida cómo Hugo Chávez llegó al poder en Venezuela en 1998. Con todo, si la opción populista ganara, cree que se trataría de una presidencia más pragmática, en la línea de Lula en Brasil o Mujica en Uruguay. De hecho, el propio López Obrador se ha distanciado del chavismo en los últimos años.

Emili J. Blasco vía Diario ABC

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