Miopía y Traición a la Patria / Adriana Vigilanza

Por Adriana Vigilanza. Mayo 31, 2017
Constituyente Oficialista Golpe de Estado Traición

Hay un artículo en el Código Penal venezolano, que siempre me viene a la cabeza cuando surgen hechos como la aceptación de las Rectoras del Consejo Nacional Electoral, a la Conformación de una Asamblea Constituyente convocada por Maduro, sin consultar la voluntad popular. El delito es denominado “traición a la patria”. Está descrito en el artículo 128 y tiene pena de presidio de 20 a 30 años. Quien sea imputado por ese delito no tiene derecho a beneficios procesales, ni habrá para él (o ellas), medidas alternativas del cumplimiento de la pena. Este tipo delictivo requiere conspirar contra las instituciones republicanas, mediante  acuerdo con una nación extranjera o con paramilitares.

 

Ahora bien, la expresión "instituciones republicanas" debe ser entendida no como los titulares físicos de los Poderes Públicos constituidos y ni siquiera como la Institución misma, únicamente. Quién atente contra Tibisay Lucena, por ejemplo, sería reo de homicidio, frustrado o ejecutado (dependiendo del resultado), más no de “traición a la patria”. Lo que se requiere es que se conspire contra los valores que sustentan a una República.  Si quienes son titulares del Poder Electoral, por ejemplo, son quienes conspiran para anular la razón esencial de su existencia, como lo es la defensa de los electores, no pueden quedar exentos de esa pena. Si esas Rectoras se pliegan definitivamente a lo que el Presidente pidió y dan curso a la convocatoria a una Asamblea Constituyente, sin pasar por una consulta popular, mediante el voto,  evidentemente dejan de lado la única razón del ser del “Poder Electoral” que ostentan. Estarían atentando contra la institución que representan y también contra la institución republicana del voto, universal, directo, libre y secreto. Asimismo, habrían conspirado contra la institución republicana de la separación de podres, por privilegiar al Presidente sobre el electorado, cuando la Constitución es clara al atribuir la decisión constituyente  al pueblo, quien detenta el poder originario y por eso, no puede ser obligado a acudir, sin consulta previa, a una Asamblea Constituyente (artículo 347).

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Luego está el hecho de que las protestas que se han agudizado ante el llamado a la Constituyente inconsulta, han sido atacadas por para-militares (llamados en Venezuela “Colectivos”). Esto completa el tipo penal.  No es necesario que sean los Rectores del Consejo Nacional Electoral (“CNE”) los que organicen o paguen a esos paramilitares. Su omisión de llamar a las fuerzas del orden público a que los aprendan y eviten crear zozobra en el electorado, basta, más cuando ya ellas han decidido dar curso a un proceso pseudo electoral, como lo sería la conformación de esa Constituyente inconsulta (Ver :”Lucena, informó que instruyó a la Junta Nacional Electoral que en las próximas horas presente un cronograma para elegir los constituyentes y que fue aprobado por unanimidad la elaboración de dicho cronograma para finales de julio “, en: http://www.elimpulso.com/noticias/nacionales/cne-convoca-constituyente-julio-regionales-10-diciembre-23may). Basta, también, con que insistan en esa convocatoria dentro del evidente clima de agudo conflicto y protestas que impera en todo el país. Es evidente que su intención no es que se respete la decisión de las mayorías, imbuidas en el conflicto, sino que se imponga la voluntad del imperante: Maduro.

 

En este punto, vale la pena recordar también que históricamente, un Golpe de Estado es la acción para derrocar el Estado de Derecho, hecha por quienes detentan la autoridad.  Así lo entienden los comentaristas más “modernos”, como Malaparte (1933) y Pérez Serrano (1937). Esta nota de ser los titulares del poder quienes lo usan para derrocar al Estado y sus instituciones, perdió vigencia en la mente de académicos y por consiguiente, del vulgo. Por eso, los Golpes de Estado son hoy, para la mayoría de las personas, únicamente las asonadas militares. Gravísimo error.

 

Nosotros los venezolanos no hemos explotado debidamente el aspecto jurídico de la traición a la patria (artículo 128), ni el aspecto político de estar presenciando un Golpe de Estado, de parte de las instituciones, únicas que en verdad pueden darlo. En cambio, la obra de Curzio Malaparte, “La Técnica del Golpe de Estado”, fue libro de cabecera de Fidel Castro y del Che Guevara.

La asombrosa miopía político-jurídica del país, que es la misma de todo el continente Americano, ha causado la ruina de Venezuela.

Esperemos que los lentes correctivos lleguen a tiempo a las Rectoras del CNE, que pueden parar la Constituyente y que al resto de los americanos los haga comprender que deben contribuir al resurgimiento de la democracia en la región, perdida o gravemente amenazada, por la técnica del Golpe de Estado que Fidel Castro aplicó al pie de la letra y en Venezuela está a un tris de consolidarse.

 

Adriana Vigilanza

@AdrianaVigi

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