Luisa Ortega, la traidora que desafió al presidente Maduro

Junio 10, 2017

"El día que repartieron el miedo, yo no llegué". La andanada de insultos, descalificaciones y amenazas proferidos desde el poder revolucionario no asustan a Luisa Ortega, fiscal general de la República, quien esta semana dedicó a sus ahora enemigos, otrora aliados, la cita que abre esta crónica. Nueve palabras que precedieron la acción más contundente que un poder de la revolución haya emprendido contra el autoritarismo del Palacio de Miraflores: el recurso de nulidad presentado contra la Constituyente de Nicolás Maduro.

Con desparpajo, ante la mirada de los militares a los ha acusado de asesinar a manifestantes durante los 71 días de protestas, la abogada izquierdista de 59 años, una de las personalidades más fuertes del chavismo, despejó cualquier duda: no se arredra frente al gigante revolucionario. Desde que la rebelde Ortega denunciara a finales de marzo la ruptura del hilo constitucional, sus declaraciones públicas, movidas por su "deber histórico ineludible", se han sucedido una tras otra, como si fueran martillazos contra el poder monolítico de Maduro: culpó al Estado de generar la violencia contra las manifestaciones, aseguró que fue un guardia nacional el asesino del joven José Pernalete (uno de los casos más emblemáticos de la rebelión opositora) y condenó el uso de jueces militares para juzgar a civiles.

Pero, sobre todo, se puso a la cabeza de connotados chavistas "auténticos", que aseguran seguir el legado del "comandante supremo" y que han criticado de forma firme el intento de Maduro de hacerse con poderes absolutos cambiando la Constitución con un proceso "fraudulento". Analistas avizoran su futuro liderazgo al frente del chavismo que se dice verdaderamente chavista.

"Ortega no está sola, tiene apoyos en sectores del chavismo y en las Fuerzas Armadas", desvela a EL MUNDO José Rafael López Padrino, pensador y científico con quien compartió luchas políticas juveniles. La fiscal militó en el Partido de la Revolución Venezolana (PRV), una fracción del Partido Comunista que seguía la línea de lucha armada. "Ella siempre fue muy combativa y consecuente. Creyó y sigue creyendo en Chávez. En aquellos tiempos era ferviente seguidora de la lucha armada, algo que con el tiempo quedó en el baúl de los recuerdos", asegura López Padrino.

La fiscal se vinculó personalmente con el "comandante supremo" desde el principio de la revolución y hoy sigue ondeando su bandera. "El hombre más humanista que ha existido en el planeta se llama Hugo Chávez", afirmó sin sonrojo. Tras varios años como número 2 de la Fiscalía, accedió a la jefatura del Ministerio Público en 2007 y se cargo fue renovado por la Asamblea hasta 2021.

Al frente de la Fiscalía ha protagonizado acciones tan polémicas como la acusación contra Leopoldo López. El fiscal encargado del caso, Jonathan Nieves, denunció que todas las pruebas utilizadas en el juicio eran falsas. Posteriormente huyó a EEUU.

Todo comenzó a cambiar hace casi dos años, cuando Ortega acudió a Ginebra para ser cuestionada por los derechos humanos. Su posición militante se fue distanciando de las posturas de los radicales, incluso sus fiscales se negaron a acusar al diputado Gilber Caro, que lleva cinco meses encarcelado pese a su inmunidad parlamentaria.

Uno de los apoyos fundamentales es su marido, el diputado chavista Germán Ferrer, quien perteneció a las Juventudes del Partido Comunista y participó en la guerrilla urbana. Dos parlamentarios, incluido Ferrer, se han sumado a las tesis de Ortega, pese a la feroz campaña emprendida por el oficialismo contra ella, en la que incluso se están planteando solicitar al TSJ que la destituya por "insania mental".

"La indigna fiscal se ha convertido en vocera de la derecha reaccionaria", acusó el vicepresidente Tareck El Aissami. "Es cómplice de los asesinatos", añadió el radical Diosdado Cabello. El diputado Pedro Carreño fue incluso más allá al acusar a Ortega de promover "acciones terroristas".

Sobre Ortega pende la espada de Damocles de la Asamblea Nacional Constituyente, cuyos futuros delegados no solo aseguran que la van a destituir, sino que también amenazan con crear tribunales para juzgar la traición a la patria. "En 51 días la Fiscalía estará en manos de un patriota", sentenció el vicepresidente El Aissami.

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