El 'gran juego' que oculta el bloqueo a Catar: ¿Por qué es ahora el 'patito feo' de Oriente Medio?

Junio 18, 2017

Catar, un país pequeño, pero que pasa por ser uno de los más ricos del mundo, se ha convertido de repente en una nación 'repudiada' por sus vecinos y viejos aliados en Oriente Medio: Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Baréin y Egipto. Mientras, Turquía e Irán, el principal rival de los países arábigos sunitas, mantienen su apoyo a Doha y asisten al país con alimentos y otros productos básicos que casi no produce.

'Oficialmente', el bloqueo económico y político se activó a raíz de escándalo vinculado a un 'hackeo', cuando la agencia catarí QNA publicó declaraciones de Tamim al Thani, emir de Catar, en las que expresaba su apoyo a Irán y a Hamás. Aunque estas palabras fueron después desmentidas y la agencia afirmó que había sido 'hackeada', el bloqueo se puso en marcha y continúa a día de hoy, lo que pone de manifiesto que, en realidad, oculta un profundo conflicto de intereses en la región.

Para imponer un bloqueo diplomático y económico a Doha, Riad se escudó en acusaciones de desestabilización de la región por el apoyo de Catar a los grupos vinculados con Irán y con los islamistas de Hermanos Musulmanes, pero sobre todo por apoyar a terroristas. De esta forma Riad buscó desviar la atención de otras acusaciones similares lanzadas en su contra por el presidente de EE.UU., Donald Trump, escribe la experta Mariana Bélenkaia para el Centro Carnegie de Moscú.

Según ella, los expertos no se pueden poner de acuerdo sobre cuál de estos dos países, Arabia Saudita y Catar, financia a cuál de las principales organizaciones terroristas en Siria, el Estado Islámico (EI) y el Frente Al Nusra. Así, mientras unos opinan que la financiación del EI proviene de fondos saudíes y la del Frente Al Nusra de los cataríes, otros piensan que es, precisamente, al revés. Lo mismo se puede plantear sobre EAU y Kuwait.

Otro motivo para justificar este bloqueo sería la "política demasiado desafiante" de Catar, país cuya riqueza le ha permitido actuar de forma "poco ordinaria" e independiente de Riad, buscando más influencia en la región, según la experta. Catar mantiene vínculos abiertos tanto con Israel, como con Irán, con el que "comparte de pacíficamente uno de los yacimientos del gas más grandes en el mundo, el South Pars-North Dome", recuerda Bélenkaia.

"Ahora, en el marco de la campaña antiiraní emprendida por Arabia Saudita con la bendición del presidente de EE.UU., Donald Trump, a Riad le llegó la hora de rendir cuentas con Irán", opina Belenkaia.

El cierre de su única frontera terrestre y la amenaza de bloqueo marítimo representan una grave amenaza para Catar, que "depende casi totalmente de las importaciones", recuerda la experta. Sin embargo, este país tiene recursos suficientes para seguir adelante,  pese a la presión, con su política independiente.

El futuro de Catar depende mucho de si los países liderados por Arabia Saudita deciden o no iniciar el bloque marítimo, lo que supondría "un precio demasiado alto para la economía mundial", opina Mariana Bélenkaia.

"Nadie necesita la guerra, así que se trata de una chantaje y reparto del poder en la región", opina. "Sería ingenuo pensar que el abandono por Catar de la arena política resolverá los problemas del Oriente Medio y conduce a la victoria sobre el terrorismo", concluye la experta.

 

 

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