El Estado Islámico toma el refugio afgano de Bin Laden

Junio 18, 2017

El Estado Islámico (IS) se ha apoderado del complejo de cuevas en las montañas de Tora-Bora, en la provincia de Nangarhar, al este de Afganistán. Un desastre para los talibán, que las controlaban hasta ahora, y para el Gobierno afgano, la OTAN y las fuerzas especiales de Estados Unidos que desde hace meses luchan para expulsar al grupo de la provincia.

"La bandera negra del IS está ondeando sobre las montañas de Tora-Bora", así lo ha anunciado 'La Voz del Califato', el principal aparato propagandístico del grupo en el país, destruido por tercera vez por aviones de la coalición el pasado 8 de mayo, pero que ha vuelto a resucitar, evidenciando una vez más la capacidad de los terroristas para operar en Nangarhar, donde, además, han asegurado que han tomado "varias poblaciones y distritos" en los que han pedido a los civiles que "no se marchen y que permanezcan encerrados en sus casas".

El complejo de cuevas de Tora-Bora es una fortaleza natural situado en el corazón de un cerro montañoso casi inexpugnable. Motivo por el que los afganos las llaman Safd Kh, las montañas blancas. Tora-Bora ha servido como centro de operaciones para muchos ejércitos desde tiempos inmemoriales. Ni si quiera la flota de superbombarderos B52 de Estados Unidos y toda su potencia de fuego pudo echar a los talibán en 2001, año en el que se hicieron famosas por ser el último escondite en el país de Osama Bin Laden.

La caída de Tora-Bora significa que ahora el IS dispondrá de una formidable base de operaciones desde donde crecer y planear el establecimiento del Califato de Khorasan, el cual incluiría a Afganistán, India, Pakistán Cachemira, Bangladesh y Tayikistán. Un desastre no sólo para Afganistán sino también para los países de la región ya que con esta conquista los terroristas pueden establecer un pie en el centro de Asia.

Por otro lado, el IS volvió a atentar el jueves en Kabul matando a 6 personas, tres policías y tres civiles, e hiriendo a una decena cuando un atacante suicida se hizo explotar en la puerta de la mezquita de Al-Zahra, en la que un gran número de miembros de la comunidad chií afgana, minoritaria y enemiga acérrima de los terroristas, estaba llevando a cabo el Lailatul-Qadr, o Noche de Poder, una de las últimas celebraciones conmemorando el mes del Ramadán.

El portavoz de los talibán, Zabiullah Mujahid, ha admitido la derrota confirmando a Associated Press que el IS tomó las cuevas. Pero ha añadido que "las hemos reconquistado matando a más de 30 militantes". Por otro lado, Mujahid acusó a los aviones de la OTAN de ayudar a IS "cuando uno de sus ataques aéreos mató a 11 combatientes talibán que estaban luchando contra miembros del grupo".

Sin embargo, fuentes de la OTAN en el país que han pedido permanecer en el anonimato, han explicado a EL MUNDO que "todo apunta a que el IS sigue en control de grandes partes del complejo, en el que se han atrincherado". Los combates, que empezaron el pasado martes y han desplazado a cientos de familias, han tenido lugar en una región donde el Gobierno de Kabul y sus aliados no tienen acceso. Por este motivo, el portavoz del ministerio de Defensa afgano, Daulat Waziri, no ha querido confirmar o desmentir la nueva conquista del IS.

"Nuestra ofensiva hacia Tora-Bora continúa gracias al apoyo aéreo de la OTAN. Ayer [por el jueves] mismo las fuerzas de seguridad mataron a cinco miembros del IS en el distrito de Chapahar", ha explicado Waziri. Si bien es cierto que tanto Kabul como los Estados Unidos llevan meses batallando al IS en el vecino de distrito de Achin, el camino hacia Tora-Bora será largo y sangriento. De hecho, mientras Washington asegura que los terroristas sólo cuentan con unos 800 combatientes, fuentes del Gobierno afgano mantienen que la cifra va mucho más allá de los 2.000.

Mientras, el gobernador provincial, Mohammad Gulab Mangal, ha explicado que los informes de los civiles que han huido de los combates en la zona Sulaimankhel, cerca del complejo de cuevas, indican que "el IS podría haber tomado la zona tras haber capturado varios santuarios talibán, por lo que las fuerzas de seguridad están en alerta por si deciden avanzar".

La Administración del presidente norteamericano, Donald Trump, va a enviar 4.000 soldados a Afganistán, según ha asegurado la agencia Reuters citando a fuentes anónimas de la Casa Blanca, "para asistir al país en la lucha contra la insurgencia talibán".

Sin embargo, un portavoz del Pentágono ha asegurado a la misma agencia que "todavía no hay nada decidido", con lo que habrá que esperar a que sea el propio Secretario de Defensa estadounidense, Jim Mattis, quien confirme la cifra de soldados que van a volver a la sangría afgana. Washington tiene en el país 8.400 hombres, a los que hay que sumar otros 5.000 de los varios países contribuyentes de la OTAN y sus aliados.

Por su parte, el senador Republicano y ex candidato a la presidencia, John McCain, se ha mostrado tajante ante el envío de tropas que no será aprobado hasta que el Comité de Servicios Armados del Senado, presidido por el propio senador y en el que hace varios días Mattis se sentó para pedir más tropas, "sea informado de un plan concreto para que Estados Unidos avance en Afganistán".

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