Mario Vargas Llosa cuestionó al Papa por no realizar todo lo que dice y quedarse solo en las palabras

Junio 24, 2017

La figura del Papa es una figura muy simpática que dice las cosas que queríamos escuchar desde hace tiempo de parte del Vaticano. Ahora, esas cosas que dice, ¿las hace? ¿Sí o no? Todavía no”, dispara Mario Vargas Llosa desde el escenario montado en una de las piazzas más bellas de Bologna -Santo Stefano- y de espaldas a una iglesia que amalgama otras siete: San Petronio, patrono de la ciudad, habría levantado en el siglo V la primera de las siete sobre un templo pagano.

Convocado para debatir en el encuentro La República de las Ideas que el diario La Repubblica organiza periódicamente en distintas ciudades de Italia -esta vez bajo el lema “Orientarse en el desorden del mundo”-, el Premio Nobel de Literatura 2010 le apuntó a Bergoglio y generó interrogantes: “¿Es porque el Vaticano tiene estructuras muy conservadoras y anticuadas? ¿O porque el Papa habla más de lo que hace? -preguntó retóricamente-. Nos da la impresión de querer hacer reformas muy profundas. Pero estas reformas todavía no se han hecho. No lo sé. Hay que esperar y desear que las cosas que dice, que son las cosas buenas que esperamos que haga la Iglesia, se transformen en realidad. Todavía no lo son.”

Frente a más de un centenar de interesados que llegaron temprano para conseguir asiento más los curiosos que escuchaban desde los bares que rodean la piazza y los vecinos paseando perros que se detenían ante los aplausos de la platea, Vargas Llosa habló también de política -“el populismo es la gran enfermedad de la democracia hoy”-, del terrorismo -“el terrorismo religioso de hoy es un terrorismo abstracto, que mata al bulto y considera que no hay inocentes”- y repasó su paso frustrado por la política, cuando se presentó en 1990 como candidato presidencial de una coalición de centro-derecha y fue derrotado por Alberto Fujimori: “Fue un error. Una de las cosas que aprendí siendo candidato fue que no tengo la vocación ni la aptitud para hacer política -admitió-. Es preciso donarse al 100 por ciento como he hecho con la literatura. Pero no lo he hecho con la política”.

Confesó haberse angustiado mucho durante la campaña: “Fueron tres años terribles para mí, no sólo por la violencia que vivía Perú en aquel momento sino porque no tenía tiempo ni de leer. Y esto me angustiaba mucho. No podía ni siquiera concentrarme -se sinceró-. Me levantaba más temprano para leer al menos media hora. Intentaba leer algo que estuviera en las antípodas de lo que estaba haciendo, por ejemplo a Góngora, pero no podía concentrarme. Pero estoy convencido de que todos deben participar en la política. El abstencionismo es algo intolerable. Sobre todo si queremos tener democracias genuinas, auténticas, es importante participar”.

El periodista y escritor italiano Mario Calabresi le recordó una antigua promesa de Vargas Llosa: que cuando cumpliera 80 años, se compraría un perro y pasaría el tiempo echado en una hamaca. “Lo único que he cumplido es lo del perro. He cumplido un sueño de toda mi vida: tener un gran danés. Pero sigo escribiendo como cuando tenía 18 años” -dijo Mario, ya de 81 y en pleno romance con Isabel Presley, escándalo del corazón que lo llevó a divorciarse de Patricia, su prima y esposa durante medio siglo-. Y mi gran esperanza hoy es seguir escribiendo hasta el último día. Sería una gran satisfacción para mí que la muerte fuera un accidente, que me sorprenda con los dedos manchados de tinta. Esa sería para mí una muerte feliz”.

 

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