Según analistas, estos son los potenciales escenarios para el futuro de Venezuela

Julio 11, 2017

Dada la actual crisis política, económica, social y humanitaria en Venezuela, a comienzos de junio, el Centro de Estudios Estratégico e Internacionales (CSIS) reunió a un grupo de expertos para identificar los factores que dictarán los posibles futuros escenarios de la crisis en Venezuela.

Este grupo llevó a cabo un ejercicio analítico para identificar los elementos determinantes más importantes para el futuro de Venezuela, concluyéndose en cuatro posibles escenarios o “futuros alternos”.1

La conclusión obtenida con este ejercicio se basó que los dos principales impulsores que influenciarán el resultado de la crisis en Venezuela son el grado de estabilidad interna que el régimen pueda mantener y el grado y tipo de presión externa o asistencia que el régimen reciba de actores internacionales.

Los siguientes son los cuatro potenciales escenarios para el futuro de Venezuela, enumerados sin ningún orden en particular de probabilidad. Cada una de estas transiciones tendría un impacto significativo en los desafíos de “El Día Después” que enfrentará el país.

Escenario número 1: Un aterrizaje suave – La ideología de la oposición y el chavismo conviven

El escenario del “aterrizaje suave” es el producto de una presión internacional y regional exitosa e incrementada, junto con la consolidación de las fuerzas de la oposición en una unidad coherente. En este escenario, la comunidad regional e internacional se organiza y se une en esfuerzos con acciones específicas diseñadas para presionar al régimen y forzar una transición. Estas incluyen sanciones individuales de Estados Unidos, replicadas por otros países en la región, junto con esfuerzos para apoyar a la oposición e instituciones como la Asamblea Nacional.

En este escenario, la asamblea constituyente es rechazada cuando el “círculo cercano” de Nicolás Maduro se divide, con elementos no corruptos de las fuerzas de seguridad y élites del sector privado, forzando una transición pacífica. La deserción de este grupo de chavistas, que representa lo que queda de su apoyo popular (actualmente rondando alrededor del 11%), crea las condiciones de un camino necesario que lleva a la convivencia de la oposición y de una parte significativa de chavistas.

Si bien el chavismo seguirá formando parte de la identidad cultural, económica y política de Venezuela, muchos de los chavistas en el país, habiendo perdido la fe en el gobierno de Maduro, aceptarán una transición planificada que también les ofrezca alguna protección. La división del círculo interno de Maduro y el fortalecimiento de la oposición política lleva a elecciones transparentes bajo un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), monitoreado por la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros observadores internacionales, y apoyado por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) con nuevos miembros elegidos de conformidad con la actual Constitución. La comunidad internacional así podrá reconocer a un nuevo liderazgo elegido democráticamente; y proporcionar asistencia humanitaria, económica, financiera y judicial para reconstruir el país y sus múltiples instituciones deterioradas. La libertad de prensa, restructuración de la deuda, ayuda humanitaria, mecanismos de anticorrupción y reformas institucionales, son solo algunos de los ejemplos de los potenciales beneficios. Adicionalmente, parte de la diáspora venezolana y sus inversiones retornarán. Aun cuando sea posible, este escenario “ideal” parece difícil de alcanzarse en el corto plazo. La fragmentación dentro de la oposición, distinta al consenso existente alrededor de la necesidad de que Maduro salga, y el apoyo sostenido al gobierno de Maduro dentro de varias agencias gubernamentales, la Guardia Nacional y la milicia armada, así como el apoyo de Cuba, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y grupos narcotraficantes transfronterizos, están impidiendo cualquier negociación exitosa que pudiera lograr la ayuda humanitaria y una transición política estable. Además, los actores internacionales y regionales siguen sin poder llegar a un acuerdo sobre los elementos de presión necesario para realizar este escenario.

Escenario número 2: La lenta desintegración del experimento bolivariano

En este escenario, la situación interna continúa desintegrándose lentamente mientras la presión internacional sobre el régimen se diluye. El gobierno central continúa debilitándose, pero la falta de presión internacional coordinada y organizada le permite al régimen mantener control e impide cualquier transición de poder negociada y pacífica en Venezuela. El presidente Maduro logra sofocar la Rebelión de Abril –las protestas que comenzaron luego de que el Tribunal Supremo le quitara los poderes a la Asamblea Nacional– utilizando a la Guardia Nacional y a los grupos armados paramilitares (colectivos) para debilitar la resistencia política de las fuerzas de oposición.

Adicionalmente, Maduro avanza con su plan de convocar una asamblea constituyente no elegida democráticamente, con la intención declarada de redactar una nueva Constitución que amenaza con establecer un “Estado comunal”, copiando los sistemas políticos de Corea del Norte y Cuba. Este sistema rechaza cualquier referéndum que pudiera considerar inconstitucional a la asamblea constituyente y prohíbe la convocatoria a elecciones democráticas. La continua desorganización y desunión de la oposición lleva a una mayor fragmentación social, a un incremento del conflicto, a más violencia y crimen, mientras las políticas económicas fallidas del gobierno continúan, incluyendo hiperinflación, corrupción y expropiación de la propiedad privada.

Externamente, el otorgamiento de préstamos por parte de China y Rusia, junto con el incremento de compras de la deuda pública venezolana (tal como la más reciente compra por parte de Goldman Sachs) permiten que Venezuela cumpla el pago de su deuda y a Maduro aferrarse al poder.

Maduro continúa cumpliendo con las obligaciones más básicas del sector público, incluyendo el pago de los salarios de las fuerzas de seguridad, pero sin proporcionar mucho más. Las organizaciones y coaliciones internacionales, tales como la OEA, son incapaces de unirse en acciones que pudieran forzar un cambio en la resistencia de Maduro a una transición negociada. La Comunidad del Caribe (Caricom), dependiente de Petrocaribe, se mantiene aliada a los intereses de Maduro en el foro internacional, bloqueando acciones efectivas por parte de estas organizaciones. Otros países en Latinoamérica se mantienen pasivos hacia la crisis en Venezuela, o continúan apoyando la administración, con continua ayuda política y de inteligencia proveniente de Cuba y ganancias ilícitas derivadas de las redes de narcotráfico desde Colombia.

En este escenario, Maduro emerge exitoso y mantiene el control y el orden social. La presión internacional se diluye y Maduro puede aplacar el conflicto social y crear una dictadura con total control a través de la convocatoria de la asamblea constituyente. Venezuela se convierte en la Corea del Norte del trópico, con petróleo. Maduro profundiza relaciones, sin control alguno, con China, Rusia e Irán y recibe el apoyo que él necesita para mantener el dominio total. La asamblea constituyente elegida a dedo complace a Maduro y este gobierna con mano de acero. La oposición social se disuelve y la oposición política se va a la clandestinidad.

Escenario número 3: Régimen militar temporal o a largo plazo

Se ha reportado que el actual gobierno les ha pedido a los militares que se unan a la reciente propuesta de la asamblea constituyente, pero esto todavía no ha ocurrido. Varias fuentes han informado que existe un elevado nivel de frustración y rechazo dentro de los militares en contra de la administración. Este escenario destaca la posibilidad de que los militares cambien su lealtad al régimen. La represión del gobierno y la pérdida innecesaria de vidas de civiles inocentes manchan a los militares como institución y se convierten en las fuerzas que impulsan dicho cambio. Si los militares llevan a cabo un golpe de Estado exitoso, existen dos posibles resultados: los militares se mantienen en el poder y toman control del gobierno y la rama ejecutiva; o los militares transfieren el poder en una transición controlada, permitiendo una reforma institucional, reconstrucción nacional y elecciones democráticas, con la reserva de tener garantías de protección institucional. En cualquier caso, pero particularmente si no hay una transición electoral monitoreada internacionalmente que sea implícitamente inmediata y oportuna, el régimen militar sería condenado internacionalmente como violatorio de la Carta Interamericana Democrática y sujeto a sanciones similares.

Escenario número 4: Conflicto civil y colapso nacional

Este es el peor de los escenarios porque los factores polarizadores internos de inestabilidad existentes llevan a un conflicto armado, que genera un colapso nacional completo, caos total, y elevadas pérdidas de vida. La alta presión de la comunidad internacional se combina con el deterioro del poder de Maduro y sus intentos desesperados de aferrarse al poder. Políticamente, la asamblea constituyente propuesta por Maduro impide cualquier elección democrática y elimina las protecciones e instituciones constitucionales existentes. Existe una clara institucionalización de la corrupción tanto en el sector público como en el privado, agravando el desempleo y el malestar social. La economía continúa deteriorándose, profundizando la crisis humanitaria. La hiperinflación, expropiación de compañías privadas, préstamos extranjeros infructuosos y más caídas del producto interno bruto producen más sufrimiento económico generalizado para todos los sectores del país, incluyendo los militares, los barrios y la población rural. Los saqueos y las fuerzas de seguridad toman control de recursos importantes. Socialmente, la situación humanitaria se deteriora más al intensificarse la escasez de suministros médicos, comida, y otras necesidades básicas. Los disturbios civiles se hacen más pronunciados debido a la represión de los medios, el incremento de la violencia proveniente de los colectivos y de algunas acciones armadas llevadas a cabo por miembros de la oposición desesperados.

Cisne Negro

Aun cuando es menos probable, pudiera ocurrir un evento extraordinario con amplias repercusiones. La intervención internacional se convierte en una posibilidad cuando aunado con un aumento significativo de narcotráfico a través de Venezuela, otros grupos criminales transnacionales y extremistas se hacen presentes en el país, así como la llegada de bases de Rusia, China e Irán. Actos provocativos y desesperados de Maduro para buscar apoyo y distraer la atención del colapso doméstico pudiera incluir llevar a cabo incursiones territoriales en Colombia y Guyana, un ataque a un barco de Estados Unidos, detención de ciudadanos colombianos o estadounidenses, entre otros factores. Citando el Tratado de Río, Estados Unidos, otros países de la región y organizaciones multilaterales intervienen militarmente debido al incremento de la preocupación por la seguridad nacional e internacional. La ocupación resultante, aun cuando –sumamente improbable– sea autorizada por la OEA o el Consejo de Seguridad de las Naciones, sería totalmente condenada y dejaría una estructura económica y política estatal inoperante que requerirá una reconstrucción que llevaría décadas.

Conclusión

Venezuela no tiene que colapsar o sufrir un caos nacional para cambiar de dirección. Pero para restaurar la estabilidad y alguna semblanza de recuperación institucional democrática, se requiere una reforma integral. Aunque es factible y argumentativamente inevitable, los procesos de transición y reforma deben llevarse a cabo internamente, pero también se requiere de un compromiso inquebrantable de la comunidad internacional para restaurar las instituciones democráticas de Venezuela.

Estados Unidos y la comunidad internacional deben actuar de manera más coherente para reavivar la esperanza en los venezolanos y ayudar al resurgimiento de la prosperidad económica en una nación frecuentemente olvidada, una que se está volviendo más peligrosa, más caótica y más amenazante para sus vecinos, el hemisferio y la comunidad internacional en general.

1 A fin de aplicar más rigor analítico adicional al desarrollo de posibles escenarios en Venezuela, CSIS reunió a un grupo de expertos con diversa experiencia en el gobierno de Estados Unidos y en el sector privado incluyendo a Mark Schneider, consejero mayor del CSIS Americas Program; Richard Miles, director adjunto del CSIS Americas Program y CSIS U.S.-México Futures Initiative; John Schaus, miembro del CSIS International Security Program; y Russ Dallen, socio director de Caracas Capital Markets, para aplicar la Técnica Analítica Estructurada de Futuros Alternos. La técnica de Futuros Alternos es una metodología sistemática para identificar trayectorias alternativas desarrollando “relatos” verosímiles y que hacen pensar, basándose en incertidumbres críticas. Este método de escenarios fue inspirado por Peter Schwartz, autor de The Art of the Long View y de Inevitable Surprises. Los escenarios que desarrollamos en este ejercicio ayudarán a alimentar la matriz de “El Día Después” que nuestro proyecto de Venezuela está redactando para ayudar a los Estados Unidos y a la comunidad internacional con los esfuerzos de recuperación en Venezuela.

Este reporte es producido por el Center for Strategic and International Studies (CSIS), una institución privada exenta de impuestos que se enfoca en temas de políticas públicas internacionales. Su investigación es no partidista y no está sujeta a derechos de propiedad. CSIS no toma posturas políticas específicas. En consecuencia, todos los puntos de vistas, posturas y conclusiones expresados en esta publicación deben ser entendidos como exclusivos del autor(es).

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