Maduro busca atornillarse en el poder con la ANC

Julio 16, 2017

Como no es posible que pueda permanecer en el poder mediante elecciones, ni tampoco los gobernadores y alcaldes de su partido, Maduro no solamente obstruyó el referendo revocatorio y paralizó los comicios del año pasado y los que pudieran efectuarse en el presente, sino que está buscando descuartizar por completo la actual Constitución, después de violarla continuamente con el apoyo del Tribunal Supremo de Justicia, y ahora está empeñado, mediante una farsa electoral, consolidar una tiranía indefinida al modelo de Cuba o Corea del Norte.

Esa es la intención que tiene con su proyecto de una Asamblea Nacional Constituyente comunal que, complacidamente, el Consejo Nacional Electoral le ha aceptado, a pesar de que el mandatario pasó por encima de principios constitucionales, fijó las bases comiciales y ya ha decidido quiénes serán los constituyentes a su medida.

 

Coinciden en esta apreciación, al ser entrevistadas de forma separada por EL IMPULSO, las doctoras Sobella Mejías, ex vicepresidenta del Consejo Nacional Electoral; Nancy Rodríguez de Rodríguez, excoordinadora nacional de la Comisión de Evaluación de Jueces  y Funcionarios del Poder Judicial de Venezuela; Carolina Jaimes Branger, integrante de la Academia Venezolana de la Lengua; y Milagros Gómez de Blavia, expresidenta del Centro Jacinto Lara y del Museo de Barquisimeto, concejal de Iribarren.

Estas destacadas y respetadas profesionales sostienen que comenzando por la escogencia de los constituyentes, por los que el propio jefe del Ejecutivo Nacional ha denominado “ámbitos territoriales y sectoriales”, así como el número de delegados que serán seleccionados para elaborar el texto, además de los objetivos que pregona, no tienen asidero constitucional y violentan una vez más los principios de la Constitución, tal como lo ha afirmado la Dra. Luisa Ortega Díaz, que siendo figura prominente del chavismo, se ha mostrado en           desacuerdo con el proyecto        planteado por Maduro y por supuesto respaldado por la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

 

Lo peor de todo este desastre –dice la Dra. Sobella Mejías- es que el Poder Electoral se ha extralimitado en sus funciones, violando reiteradamente nuestro ordenamiento jurídico y las competencias contenidas en el artículo 292 constitucional, que tiene que ver con la materia electoral, al igual que la Ley Orgánica del Poder Electoral y procesos electorales.

Con esta convocatoria fraudulenta a la Constituyente, ese poder se ha convertido en vocero del  Ejecutivo y de un grupito del partido oficialista al que se ha sometido.

Ha violado los principios de publicidad  de los actos administrativos, imparcialidad,  despartidización de los órganos electorales, transparencia en el proceso y confiabilidad en el mismo, además de pervertir el derecho al sufragio  y al ejercicio del voto universal, directo y secreto. Está negando la participación ciudadana y protagónica de la gente.

Ha pisoteado la Constitución en los aspectos fundamentales del país, como es la de respetar la condición del Estado de justicia social, democrático e independiente, que se debe preservar para que haya paz y plena libertad, dentro del sistema democrático.

El propio rector Luis Emilio Rondón ha cuestionado la actitud asumida por las rectoras porque no se ha publicado el cronograma correspondiente, ni tampoco los nombres de quiénes son los aspirantes a candidatos a constituyentes, ni mucho menos se cumplieron los lapsos de impugnación. No se ha cumplido ninguno de los lapsos de un proceso normal y legal.

Ha habido un apresuramiento para que se lleve a efecto ese proyecto y el 30 de julio se realice la farsa, porque al Gobierno y al partido oficialita no les hace falta, ni les conviene ningún proceso electoral porque hace ya mucho tiempo que han venido perdiendo la voluntad del pueblo.

Al CNE haber negado la celebración del referendo revocatorio presidencial, después de que fueron superados todos los obstáculos que colocó para la recolección de firmas y utilizar tribunales penales para buscar falsos pretextos que impidieran ejercer un derecho constitucional, se evidenció que el Poder Electoral estaba complaciendo al jefe del Ejecutivo para que éste continuara en el poder.

Pero, ese organismo electoral fue más allá del precipicio constitucional cuando aplazó las elecciones de gobernadores y, en ese mismo sentido, de imposibilitar las municipales, ya que ahora precipitadamente ha aceptado ese fraude de la Constituyente comunal.

Ha debido, como está establecido constitucionalmente,  haber consultado al pueblo si quiere o no que se lleve a efecto ese proyecto presentado por Maduro.

Si 14 millones de electores votaron por la Asamblea Nacional que tenemos y proclamó a los diputados de Amazonas, indudablemente, ese CNE ha debido respetar la voluntad del soberano y no permitir dejar a un estado de la República sin representación, ya que si se hubiera detectado irregularidades, lo más indicado habría sido convocar a un nuevo proceso comicial en esa entidad. Y no prestarse al juego del Gobierno de quitarle al Poder Legislativo su composición integral para desconocer a los legítimos diputados.

Ahora pretende tener una nueva legislatura mediante el fraude y si como dicen los estudios de opinión, el 85 por ciento rechaza esa Constituyente, evidentemente, que lo que busca es eliminar de un tajo a la actual Asamblea Nacional para hacerse del Poder Legislativo mediante el fraude más monstruoso jamás visto en el mundo. Y es por ello que durante más de cien días ha estado la gente en la calle y muriendo también un centenar de indefensos ciudadanos en manos de la Guardia Nacional, Policía Nacional y colectivos armados,  además de miles de heridos y centenares detenidos y llevados a los tribunales militares, rechazando la posibilidad de que se haga realidad esa trampa que tiene como finalidad que Maduro.

 

Si muchísimos de los constituyentes que estuvieron en el 99 se han manifestado en contra de esta proyectada ANC, así como exministros y funcionarios de alta responsabilidad en el gobierno de Chávez, al igual que lo ha venido haciendo la Dra. Luisa Ortega Díaz y algunas organizaciones declaradas chavistas, lo que están diciendo no es que debe preservarse intacta la actual Constitución y no sea modificada en algunos aspectos, sino que están advirtiendo del verdadero interés que tiene Maduro y su séquito con ese fraude que han preparado, al saber que no tienen respaldo del pueblo: adueñarse de todo el poder sin límite de tiempo.

Así lo considera la Dra. Rodríguez de Rodríguez, quien sostiene que al no consultarse al electorado si estaba o no de acuerdo con hacer una nueva Constitución,  se le ha quitado el bagaje legal a la convocatoria.

El mayor ofrecimiento que Maduro y los demás jerarcas han hecho es que le van a dar rango constitucional a las misiones, que lo tienen en esta Constitución con los programas asistenciales, pero que es un caramelito  envenenado para que los incautos lo digieran.

El verdadero interés del oficialismo es aferrarse al poder y mantener su tiranía sin término de duración como ha ocurrido en Cuba, cuyo modelo es precisamente el que se está copiando para esta Constituyente.

Maduro ha dicho que después que haya sido elaborada su  nueva Constitución, entonces, la someterá a consulta popular. Pero, como es seguro que la gente la rechazará, una vez que se instalen los constituyentes, éstos no tendrán fecha para concluirla y, desde luego, expondrán distintos motivos para seguir deliberando mientras el jefe del Ejecutivo seguirá destruyendo el país con su fracasado modelo político y económico.

Aún más, lo único que se ha determinado es que el 30 de julio se hará el circo de una votación, porque esa es la fecha que ha anunciado el CNE. Pero, no se sabe cuándo se instalarán los maduristas escogidos para hacer esa nueva Constitución, sobre la cual nada tendrán que pensar porque va a ser la copia del texto cubano y para guardar las apariencias dirán que están en deliberaciones.

Como saben el Gobierno y su partido que no tienen oportunidad de ganar una elección, no la van a convocar.

El CNE ha anunciado que la inscripción para las elecciones regionales de gobernadores y consejos legislativos será el 8 de agosto, lo que quiere decir que será ocho días después que, como ellos esperan, se hayan escogidos los que se instalarán en el Palacio Federal, porque esa va a ser la forma de desalojar a los diputados de la Asamblea Nacional, porque esa Constituyente tiene como primer propósito quitarse de encima a la oposición legítima que tiene el apoyo de la voluntad popular. Y, luego, establecer la tiranía al modelo cubano o de Corea del Norte, donde la disidencia es combatida a muerte.

Si se cumple el objetivo que se han trazado Maduro y su séquito de jerarcas pesuvistas, no va a haber espacio para inscribir candidaturas de ningún cargo. Otro engaño más.

Si en estos momentos que no hay Constituyente, todos los poderes están atados al Ejecutivo y, prácticamente, han sido anuladas la Asamblea Nacional y la fiscal general de la República, cuyas competencias le fueron transferidas a la Defensoría del Pueblo, ¿quién puede creer que va a haber elecciones regionales después de que se hayan escogidos los constituyentes?

Al mismo tiempo aquí se va a establecer definitivamente la justicia militar para tratar de criminalizar la oposición.

Porque la Defensoría del Pueblo, además de carecer de competencia como constitucionalmente la tiene el Ministerio Público sobre la acción penal, carece de infraestructura, ya que no tiene el personal para atender las competencias de la Fiscalía. En Lara, para citar el caso más concreto, la directora es la única funcionaria que puede conocer de los casos que se le presentan.

Definitivamente, es una barbaridad lo que está pasando.

 

Maduro busca en la Constituyente atornillarse hasta la muerte en el poder y solamente habrá un solo partido, porque     desaparecerá la oposición, afirma la Dra. Carolina Jaimes Branger.

Esa Constituyente no es para garantizar paz, unión, diálogo, alimentación, medicamentos, educación, gas, repuestos a vehículos, empleos, ni mucho menos acabar con la inflación.

Cuando se ve a los funcionarios que se han separado de sus cargos para postularse como constituyentes, salta a la vista que la situación va a ser peor, porque si dejamos que Venezuela se convierta en un Estado comunal, como ellos están proponiendo, seremos como Cuba, Corea del Norte o Zimbabue. Mucho más cruel todavía, el peor país del mundo.

Es por ello que debemos  estar en pie de lucha porque la Constituyente  llegará arrasando y destrozando el status quo: acabará con todos los poderes, gobernaciones y alcaldías.

Si ahora estamos viviendo una anarquía, ésta se multiplicará por mil o mucho más, porque ya ha sido eliminado el voto universal, directo y secreto. Será por los sectores controlados por el Gobierno, como en Cuba.

Ya lo ha advertido Diosdado Cabello en forma clarísima, según sus palabra: “con los votos que sean, será aprobada la Constituyente”. Esto quiere decir que si hoy el 90 por ciento rechaza el modelo político económico impuesto por Chávez y continuado por Maduro, ese 10 por ciento restante se impondrá a la fuerza. Maduro lo ha dicho: lo que no se consiga con votos será con las armas.

Durante un poco más de dos siglos de existencia de la República hemos estado enfrentados entre la barbarie y la civilidad.

 

La situación que estamos viviendo es muy tensa, manifiesta la Dra. Milagros Gómez de Blavia. La misma es consecuencia del sistema político económico denominado socialismo del siglo 21, que se ha traducido en violencia permanente por parte de una delincuencia incontrolable, de un régimen que no le importa matar para silenciar la protesta, pero que ha dejado que los problemas creados por sus malas políticas se hayan agravado. Y ahora sale diciendo el Presidente que la única forma para resolver la crisis es la Constituyente, que vendría a traer paz, unión y un modelo económico post petrolero, además de una justicia que acabará con la impunidad.

Tras dieciocho años de haber sembrado antivalores, de usar la palabra para hostigar, ofender y agredir,  destruir el aparato productivo y favorecer las importaciones, confiscar bienes para que no tengan ninguna utilidad, mantener un absurdo control de precios y de cambio monetario, someter al pueblo al hambre y a la pérdida de su salud por falta de medicamentos, nadie puede creer que ahora de un plumazo todos esos males desaparecerán con la copia de un texto que rige la vida de los cubanos, quienes no saben todavía hasta cuando va  a seguir viviendo bajo la más feroz tiranía del continente.

La Constituyente se puede ver desde dos ópticas. Una, como un intento de distraer a la gente  de sus problemas ya mencionados. Y la otra, la alternativa que ha encontrado el Gobierno al haber perdido la base popular y que la oposición tenga la posibilidad de llegar al poder para cambiar la situación con mucho esfuerzo, tesón y muchísimo trabajo.

Pero, al mismo tiempo al jefe del Ejecutivo ha dejado caer el disfraz de democracia, ya que ha planteado un modelo diferente para escoger a los constituyentes que harán lo que él quiere que hagan, como es prolongarle su mandato indefinidamente. Atornillarlo para siempre a Miraflores.

Esto no es más que un asalto a Venezuela, porque se quiere apoderar del poder a la fuerza. Más de cien días de protestas con casi igual número de muertes, miles de heridos y detenidos, después que se han utilizado armas letales contra los manifestantes, se dice que  busca la paz y el diálogo cuando nunca hubo la voluntad de cumplir los acuerdos en las conversaciones en las que intervino el Vaticano.

Ahora estamos en una situación peor al año pasado y con perspectivas más tenebrosas por la inflación que está devorando los escasos ingresos de las familias, con saqueos a establecimientos comerciales por parte de grupos que nunca son identificados y con la amenaza de que la Constituyente va a hacer que la crisis que hoy padecemos se prolongue indefinidamente. Este es el momento de oponerse a esa fórmula que ha sido concebida para que Maduro gobierne hasta sus últimos días y Venezuela termine peor que Cuba, que es el modelo que el chavismo-madurismo han escogido para destruir la patria de Bolívar, a quien han invocado para someternos a esta torturante existencia.

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