Investigadores del Reino Unido podrían haber encontrado una manera de frenar el envejecimiento

Octubre 10, 2016
MUNDO CIENCIA ENVEJECIMIENTO REINO UNIDO SALUD

El envejecimiento es un proceso natural que, entre otras muchas consecuencias, conlleva una disminución de la masa muscular y, por tanto, una disminución de la fuerza y un aumento de la fragilidad del organismo.

Si bien la búsqueda de la eterna juventud es un anhelo incansablemente perseguido desde el principio de la Humanidad, al día de hoy no se ha encontrado ninguna manera de conseguirla.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) podrían haber encontrado una forma para combatir el deterioro, tanto físico como mental, asociado a la edad. Y para ello solo habría que manipular los niveles de una proteína que se encuentra en las mitocondrias de las células.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Aging», muestra que cuanto mayor es la edad de una persona, mayor es la cantidad de la enzima ‘anhidrasa carbónica’ en sus mitocondrias, así como que la administración de esta enzima se asocia con un envejecimiento mucho más rápido en modelos animales –nematodos.

Como explica Lisa Chakrabarti, directora de la investigación, «lo realmente emocionante de nuestro estudio es que hemos sido capaces de conjeturar que la función de esta proteína juega un papel en el proceso de envejecimiento celular. Esto nos ofrece un punto de partida muy prometedor para trabajar en la mejor manera de actuar sobre esta proteína dentro de la mitocondria y, así, detener los efectos del envejecimiento en el organismo».

 

En el estudio, los investigadores utilizaron una técnica denominada ‘electroforesis bidimensional’ para extraer y separar todas las proteínas de las mitocondrias de células cerebrales donadas por individuos jóvenes y por personas de mediana edad. Así, y una vez ‘clasificadas’ las proteínas mitocondriales, tan solo había que comparar las cantidades que había de cada una entre ambos grupos de ‘donantes’ –jóvenes o de mediana edad– y observar si había alguna diferencia relacionada con la edad.

Los resultados mostraron que la anhidrasa carbónica se encontraba en una cantidad muy superior y era mucho más activa en las muestras obtenidas de las personas de mediana edad. Es más; dentro del grupo de donantes jóvenes, la cantidad de la enzima fue de nuevo mayor en aquellas muestras obtenidas de individuos que sufrían algún grado de deterioro cerebral precoz, lo que sugiere que el incremento de los niveles de esta proteína se asocia con un efecto pernicioso.

Entonces, el aumento de los niveles de anhidrasa carbónica en las mitocondrias, ¿provocaría que el deterioro asociado al paso de los años fuera más rápido? Pues para responder a esta pregunta, los investigadores realizaron la prueba en el modelo animal favorito de todos los científicos del mundo que se dedican a estudiar el envejecimiento: el nematodo ‘Caenorhabditis elegans’, tipo de gusano que alcanza la vejez a los 8-10 días de vida. ¿Y qué pasó? Pues que los ‘C. elegans’ a los que se alimentó con la enzima tuvieron una esperanza de vida aún más corta. O lo que es lo mismo, envejecieron más rápido.

En definitiva, la anhidrasa carbónica, o más bien los niveles de esta enzima, podría constituir una nueva diana terapéutica para detener, o en su defecto ralentizar, el deterioro asociado al envejecimiento.

 

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